Sin
olvidar las aportaciones que indistintamente durante la época
de la República, entre 1902-1958, le impregnaron al diseño
gráfico artistas de la plástica y dibujantes publicitarios
de convincente formación profesional, como por ejemplos:
Jaime Vall, Armando Maribona, Rafael Blanco, Enrique García
Cabrera, Mario Carreño, Enrique Caravia y Luís
Martínez Pedro, los carteles durante ese periodo, no
cumplieron con las funciones atribuidas como medio de orientación
y por lo general respondieron a pretensiones comerciantes y
a las campañas demagógicas de funcionarios públicos;
quienes en función de sus intereses económicos
o políticos, financiaban su realización artística
y reproducción para que en sus diseños se emplearan
elementos visuales que anunciaran exageradas condiciones y supuestos
particularidades que insistentemente no poseían ni el
político o un articulo de consumo.
La
ocupación del diseño gráfico del cartel
en Cuba, con una autentica función social comunicativa,
para persuadir, exhortar y sugerir y como géneros expresivos
de manifestación artísticas floreció con
el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, a
partir de ese momento en su codificación visual se le
atribuyeron elementos pictóricos y signos gráficos
que reflejaron los nuevos cambios políticos, económicos
y sociales. La pintura, la ilustración, fotografía
y otros componentes como la tipografía y los símbolos
mostraron la nueva situación que se vive en el país.
Los
antecedentes de esas nuevas revelaciones de la graficas se pusieron
de manifiesto, desde los primeros días de la victoria,
en carteles y anuncios insertados en periódicos y revistas
de marcas de consumo en los que convergieron mensajes comerciales
y revolucionarios; hasta que poco tiempo después por
la incompatibilidad de ambos contenidos se emprendieron solo
los poseedores de formulaciones de recomendaciones revolucionarias.
Igualmente
se mostraron en incipientes manifestaciones de carteles políticos,
diseñados por Oscar Moriña; con marcadas influencias
del realismo, conocidas por “Brazo Fuerte”, reproducidos
en un taller de serigrafía de la Confederación
de Trabajadores de Cuba (CTC), en los de insinuaciones figuradas
con mensajes de orientación social aportados, desde febrero
de 1959, por de la Administración Municipal Revolucionaria
de La Habana y paralelamente que impresionaron por sus excelentes
cualidades artísticas y efectividad comunicativa los
del Ministerio de Obras Públicas (MINOP); con temas de
orientación social y de convocatorias a asistir a concentraciones
populares; diseñados por el artista de la plástica
Eladio Rivadulla Martínez .
Entre
los primeros dibujantes publicitarios y artistas de la plástica
vinculados, desde finales de la década del cincuenta,
a la publicidad comercial, que ante la obra dinámica
y transformadora de la Revolución, iniciaron la creación
de impresos gráficos, en los que en poco tiempo lograron
alcanzar efectos comunicativos de altos valores estéticos,
portadoras de mensajes dirigidos a convencer, persuadir, orientar,
exhortar y con una función educativa, se pueden citar
a: José Luís Pinto, Guillermo Menéndez,
Alfredo Rostgaard, Antonio (Ñiko) Pérez González,
Rafael Morante Boyerizo, Juan Ayus, Virgilo Martínez,
José Gómez Fresquet (Fremez), Félix Beltrán,
Raúl Martínez, Luís Martínez Pedro,
Oscar Moriña, Ásela Pérez, Mario Masvidal,
José Ignacio Bermúdez, Berta Abelenda, Heriberto
Echeverría, Emilio Gómez, René Mederos,
Humberto Trujillo, Roberto Quintana, José Papiol, Francisco
Ruiz, Fernando Valdés, Mario Sandoval y Jesús
Forjans Boade.
Esos
profesionales quienes durante el régimen anterior le
habían conferidos personalidad artística a la
publicidad cubana y que en la nueva situación ejercieron
sus contribuciones integrados en tres principales entidades:
un denominado Consolidado de la Publicidad, que existió
hasta el mes de marzo de 1961, Intercomunicaciones, similar
a una agencia que se ocupó, hasta el año 1967,
de atender la propaganda con mensajes de orientación
social de ministerios e instituciones gubernamentales y el Equipo
Técnico de la Comisión de Orientación Revolucionaria
(COR); que se ocupó de establecer la política
oficial de la propaganda revolucionaria, junto a la cual concurrieron
las acciones propagandísticas de las nuevas organizaciones
políticas y sociales.
Inicialmente
la creación de los primeros carteles se distinguieron
por tres principales predilecciones: los asociados con campañas
de orientación social o de bien público, ejemplos:
ahorro de agua, limpieza de la ciudad, prevención de
enfermedades y asistencias de niños a las escuelas; los
que regularmente estuvieron influenciados por la técnicas
publicitarias, los culturales; con sus tradicional empleo para
anunciar espectáculos artísticos de las diversas
manifestaciones y los de por último los de contenidos
políticos con exhortaciones y convocatorias para actos
públicos y concentraciones populares para denunciar a
quienes se oponían a las primeras medidas revolucionarias,
ejemplos: nacionalización y reforma agraria; los que
en sus inicios fueron reveladores de excesiva configuraciones
realistas, que gráficamente se expresaban con ilustraciones
con cuerpos monstruos y cabezas pequeñas.
Desde los primeros momentos en que___ ante la de aplicación
de medidas revolucionarias de beneficio popular___ algunos de
los profesionales de la publicidad, alentados por propietarios
o representantes de agencias que tenía su casa matriz
en los Estados Unidos, marcharon hacia ese territorio, en su
reemplazo para el diseño gráfico de carteles junto
a los dibujantes y diseñadores que decidieron no abandonar
el país, participaron cientos de artistas de las plásticas
con aportes ocasionales de sus obras pictóricas y otros
con su adhesión total a la creación artística
y reproducción grafica, o sea pintores que además
del dibujo se ocuparon de seleccionar y ubicar la tipografía
y realizar el boceto con todos los elementos que deberían
ser reproducidos, los que con sus diversidades de estilos y
expresiones artísticas plasmaron la fusión de
elementos plásticos y comunicativos
Entre
los artistas plásticos, incorporados al diseño
gráfico, que expresaran sus aportes artísticos
con atrayentes elementos y símbolos gráficos,
entre los que se distinguieron,: Pedro Oraá, Umberto
Peña, Carlos Manuel Díaz Gámez, Roberto
Guerrero, Rolando Oraá, José Manuel Villa, Tony
Ëvora, José Manuel Villa, Salvador Corragé,
Wilfredo Arcay, Julio Pedro Medina, Rodolfo Peña Mora,
Carmelo González, Roberto Guerrero, Esteban Ayala, Servando
Cabrera, René Portoccarrero, Mariano Rodríguez,
Ricardo Reymena, Miguel Custilla, Roger Aguilar Labrada, José
Mancilla, Jorge Carruana, Héctor VIllaverde, Julio Herrera,
Roberto Casanueva y Luís Martínez Pedro.
La
incorporación de los artistas de la plásticas
al diseño gráfico posibilitó que profesionales
de formación en la publicidad, entre ellos algunos de
reciente incorporación en la actividad y otros de mayor
experiencia en acciones publicitarias, se unieron a cientos
de jóvenes graduados de escuelas de artes plástica,
para diseñar carteles y dieron lugar a un proceso distintivo
de conmutación y a su vez de fidelidad entre elementos
expresivos de la descripción artísticas de la
pintura y de la formalidades sintetizadas de la grafica, para
establecer la visualización de mensajes de excelentes
cualidades artísticas-comunicativas; en los que estuvieron
presentes ilustraciones pictóricas surrealistas, efectos
ópticos y cinéticos, la línea ondulantes
del art noveau, tonalidades brillantes del art pop y las configuraciones
decorativas del art deco.
En
ese periodo, en que hasta 1965 se produjo la instauración
del poder revolucionario y de los nuevos principios que rigieron
la propaganda revolucionaria; que condujo a la eliminación
del histerismo de la publicidad comercial, aunque se alcanzaron
aportes de atinadas efectividades comunicativas, no se logró
en el cartel político la total eliminación de
excesivas representaciones carentes de alusiones figuradas.
No obstante, apoyado en la fidelidad de la fotografía,
se logró una importante contribución a la gráfica
comunicativa, al ser convertida la primera plana de los principales
periódicos en un cartel para ocasiones trascendentales:
movilizaciones militares, convocatorias a concentraciones populares
y desfiles y momentos de victorias
Y
aunque a la gráfica política le concernió
el principal protagonismo, es a través del cartel cultural,
que inicialmente germinó del Teatro Nacional de Cuba
(TNC); por donde primero se produjo el proceso asimilación
de nuevos valores artísticos, diferentes a los de épocas
anteriores que con sus preponderancias mercantilistas, solo
sirvieron para anunciar las ofertar funciones de espectáculos.
A partir de 1961 con la creación del Consejo Nacional
de Cultura (CNC) se prolongó el empleo del cartel cultural,
en lo cual también estuvieron los aportes generados por
otras instituciones culturales creadas por la Revolución,
como: Casa de las Ameritas (CA) la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el Instituto Cubano
de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).
Simultáneamente
Eduardo Muñoz Bachs, quien trabajaba el dibujo animado,
junto a Rafael Morante Boyerizo que además de publicista
poseía dominio de las principales tendencias y expresiones
artísticas de la pintura iniciaron, desde 1961,el diseño
del nuevo cartel de cine del Instituto Cubano de Arte e Industria
Cinematográficos (ICAIC); en los que para su impresión
en serigrafía contaron con los maestrías del artista
plástico Eladio Rivadulla Martínez, los que le
concedieron excelentes texturas artísticas, con alusiones
y sugerencias en los que no están presentes ilusiones
mercantilistas, la estrella del filme sin vestimentas e imágenes
de pistoleros en acciones descomunales. El pintor René
Portocarrero estuvo entre los primeros artistas plásticas
en aportar sus obras al novedoso cartel cinematográfico,
en los que estuvieron presentes su línea pictórica
con predominios del barroco y sus imaginarias mujeres delineadas
por flores en las que enlaza color y fantasía.
En
el universo de la gráfica política fue notorio
en esos momentos los aportes pictóricos de otro de los
representativos de la plástica cubana Mariano Rodríguez;
que en su incesante búsqueda de lo nacional aportó
pinturas cargadas de una expresiva identidad con la Revolución,
en las que a través de contrastadas líneas nítidas
y siluetas estigmatizadas de colores penetrantes, reflejó
a hombres y mujeres del pueblo y sus héroes, estas obras
por la vehemencia de sus expresiones comunicativas fueron reproducidas
en offset, similar al formato de un cartel y colocadas para
ornamentar lugares públicos e interiores; cumplieron
similar función comunicativas.
Otros
cuatros importantes artistas de las plásticas: José
M. Villa Rafael Zarza, Cesar Mazola y José Gomes Fresquet
(FREMÉZ); que de sus contribuciones de la cartelistica
cultural reproducidas en serigrafía, con diseños
que regularmente contaron como elemento central en forma geométrica,
una obra pictórica de colores planos y frases de poca
palabras en forma horizontal; se convirtieron en los artífice
de su reproducción en litografía, procedimiento
que le permitió mediante la mezcla de colores impregnar
un acertado efecto cromático de expresión imaginaria
de trazos surrealistas en experimental combinación con
disímiles configuraciones a partir de lo cual se le confirió
una identidad propia al cartel del Consejo Nacional de Cultura
(CNC)
Pasada
la primera mitad de los años sesenta, periodo de consolidación
de poder revolucionario se produjo el deslumbramiento del cartel
cubano, en el de tema político se eliminaron las insuficiencias
comunicativas de años anteriores y se consiguió
establecer una adecuada relación entre imagen y textos
y se logró mediante el dibujo pictórico una codificación
visual sintetizada. Tales logros fue posible porque a su creación
entre 1962 y 1965 se habían incorporados numerosos artistas
jóvenes graduados de la Escuela de Arte y Dibujo San
Alejandro, algunos de formación artísticas pictóricas
autodidactas y otros que a finales de los años cincuentas
se habían iniciados en acciones publicitarias una considerable
y que para entonces ya poseían experiencias, entre ellos
estuvieron: Daysi García, Clara Luz Duquesme, Eduardo
Marín Postrilles, René Mederos, José Papiol
y Heriberto Echevarria.
En
los carteles de cine, distinguidos del resto de los culturales
por su continuado apego a la serigrafía y a los que a
sus formulaciones visuales, entre 1961 y 1964, progresivamente
se incorporaron nuevos creadores con pleno conocimientos de
la técnica pictóricas, como: Olivio Martinez,
Antonio Fernández Reboiro, Jose Lucci y Manuel Custilla;
desde 1965 junto a ellos se sumaron nuevos creadores; quienes
junto a Ricardo Rey Mena, Roger Aguilar, René Azcuy y
Julio Eloy Mesa; formados en escuelas de artes plásticas,
comenzaron a expresar nuevas configuraciones poseedoras de elementos
de la vanguardia artísticas del art noveau, y el art
pop y configuraciones de ostentosa coloraciones intensas, llamada
forma sicoledicas.
En
este nuevo periodo junto a los continuados aportes de Pedro
Oráa, Umberto Peña, José Manuel Villa,
René Portocarrero y Raúl Martínez, se destacaron
los aportes de los pintores de reconocimiento internacional:
Wuifredo Lam, Pedro Arrate, Raúl Corrage y Servando Cabrera,
quienes al igual que los anteriores trasladaron en obras que
aportaron para la gráfica los elementos representativo
de la vanguardia artísticas. Siendo significativos los
aportes otros dos artistas de la pláticas que han transcendidos
por su eficaces aportes en el diseño gráfico del
cartel cubano: Alfredo Rostgaard con carteles que abarco las
temáticas culturales, sociales y políticas, el
cual se destacó por se elocuente dominio de las expresiones
metafóricas, asimilación del simbolismo casi abstracto
y figurado, subordinación del color a la sombra, en contraste
con el art pop. Héctor Villaverde, que transitó
de la publicidad a la creación de carteles particulares
en los que se destacó por el empleo del simbolismo, entre
lo abstracto y figurativo y con fondo monocromático
Nuevamente
el simbolismo gráfico en defensa de la identidad y las
tradiciones patrióticas se hizo sentir en la campaña
de propaganda gráfica por la conmemoración de
los Cien Años de Lucha (1868-1968) para la cual todos
los artistas de la plástica y profesionales del diseño
gráfico, a través de diversos medios de comunicación
visual expresaron sus aportes, en los carteles, a través
de imágenes de los principales próceres cubanos
se revalorizaron los hechos históricos, se inserta la
historia pasada con ese momento con fuerza viva, los patriotas
anteriores son presentados como los precursores de las nuevas
ideas.
En
la postrimería de los años sesenta, el cartel
se situó a la par de las restantes manifestaciones de
la plástica: la pintura, dibujos y grabados. En ese momento
de esplendor de la gráfica cubana se produjo el surgimiento
de la cartelistica de la solidaridad, caracterizada por el empleo
de la ilustración pictórica, donde a través
de signos, símbolos, expresiones metafóricas se
establece una línea de diseño en los que estuvieron
presentes tradiciones autóctona y folclórica de
los pueblos de África, Asia y América Latina.
Entre los artistas que brindaron sus aportes se destacaron:
Tony Évora, Rafael Zarza, Rafael Morante, Roberto Casanueva,
Guillermo Menéndez, José Papiol y Daisy García,
los cuales a través del simbolismo visual aludieron mensajes
en el que una alambrada cerrada significaba la esclavitud, los
eslabones de una cadena rota la independencia, un brazo en alto
la lucha hasta el final y hombres y mujeres con trajes tradicionales
portando como armas flechas o ballestas, la lucha contra la
penetración occidental.
En
cuanto a los carteles editados por diversas instituciones, referentes
a la imagen del Che, realizados después de conocida su
caída en combate en Bolivia, el 8 de octubre de 1967,
los creadores cubanos a través de la expresión
gráfica lograron trasmitir con acierto y dedicación
su presencia permanente e inolvidable de la imagen vigorosa
del “Guerrillero Heroico” con diseños de
carteles, de profundos valores estéticos y comunicativos,
en los que lograron plasmar la fusión de elementos del
arte con el de la ideología revolucionaria.
En
1970, motivado por la inclusión por primera vez del diseño
gráfico como manifestación plástica en
el Salón 70, convocado por el Museo Nacional de Bellas
Artes, se destacó nuevamente la presencia de los artistas
plásticos, ejemplos: Lázaro Hondares, Luís
Vega y Santo Toledo. A la par favorecidos por las condiciones
internacional que incentivó un incremento del turismo
a la isla, fundamentalmente procedentes de la comunidad socialistas
y de Canadá, se produjo una campaña promocional
en las que se realizaron carteles que en su visualización
se aludía a la arquitectura, bellezas naturales, la flora
y la fauna, el folclor y las tradiciones culturales. Para esa
oportunidad también se imprimieron carteles en los que
se plasmaron obras pictóricas de los prestigiosos creadores,
insignes de la cultura cubana. De Víctor Manuel su elocuente
obra “la gitana tropical”, de Amelia Peláez,
sus vitrales, flores, frutas, árboles y luces que afloraban
en sus pinturas de ascendencia barroca y de Tomás Sánchez
sus singulares paisajes.,
Seguidamente
en el periodo entre 1975 a 1989 que se caracterizó por
la institucionalización de la dirección gubernamental
del país oportunamente en un contexto de pluralidad comunicativa
de la gráfica René Mederos, diseñador y
pintor autodidacta de enraizada influencia de los muralistas
mexicanos, realizó diseño de carteles y numerosos
juegos de laminas de grandes proporciones, con luminosos colores
planos, en los que apoyado en la presencia de la figura humana
y en las posibilidades cromáticas y recreación
artísticas de la serigrafía, reflejó diversos
temas de la lucha insurreccionan en Cuba, antes de la Revolución
y la guerra en Viet Nam.
Otras
aportaciones de finales del decenio setenta de notorios pintores
que dieron nuevos brillos y lucidez, fueron: Evier Fonseca Carviño
que traslució en un cartel para un encuentro nacional
de creación de plástica para niños su ingenuidad
y espontaneada infantil, en los que conjugó alusiones
pictóricas con una figura de un niño casi inexpresiva,
de simples rasgos. Manuel Mendive que en su cartel para promover
la fiesta del los pueblos caribeños, Carifeta 79, mostró
su mundo primitivo, de preferencia por la naturaleza y la mitología
Yoruba y Servando Cabrera Moreno que un diseño de cartel
para promover un filme cubano sobre la emancipación de
una mujer, mostró una vez más su influencia del
dibujo con una imagen femenina con línea quebrantadas
matizada por la combinación de los colores.
Dos
nuevas representaciones se destacaron en el primer lustro de
la década del ochenta en los carteles de la cinematografía
cubana las de los artistas de la plástica Francisco Álvarez
y Zaida del Rio. Incidieron también con significadas
efectividades las aportaciones expresadas en la gráfica
de la solidaridad tricontinental del pintor Orlando Yanes con
carteles portadoras de imágenes del líder de la
Revolución Cubana, de la del Guerrillero Heroico y otros
lideres de África, Asia y América Latina con dibujos
naturales, cuidadosamente empleo de los detalles y acentuación
de la figura humana.
En
el cartel político principal protagonista de la función
social comunicativa e influyente en la de las restantes temáticas
entró en un proceso de reformulación en su diseño
gráfico; se le introdujeron texto largo en ocasiones
similar a un párrafo de libro, la tipografía predomina
sobre la imagen pictórica, por lo que perdió inmediatez
y eficacia comunicativa.
Para
entonces se le prestó mayor importancia a la edición
del cartel-mural y los juegos de laminarios, conjunto formado
por más de dos laminas, similar al formato del cartel,
con ilustraciones descriptivas y tipografía de gran tamaño;
uno de los más importante exponente de esta modalidad
fue el pintor y diseñador gráfico Eutaquio Reinaldo
Llanes con aportaciones de intensas tonalidades e influenciadas
de la pintura mural. Estos factores unido a la repetición
de temas, condujo a un estancamiento y aunque se realizaron
diseños en los que estuvieron presentes expresiones gráficas
sintetizadas y aunque no se logró su inmediata recuperación,
al igual que en los periodos anteriores, se lograron editar
algunos carteles que como los Heriberto Echeverría y
Faustino Pérez Organero relumbraron por sus bellezas
y originalidad.
En
medio de tal situación una considerable cantidad de diseñadores,
teniendo en cuenta su formación académicas en
artes plásticas y sus potencialidades e inclinación
artísticas retomaron nuevamente la pintura y comenzaron
a crear obras pictóricas. Otros marcharon al extranjero
de forma permanente o transitoria en busca de espacio que le
permitieran aportar sus experiencias en la gráfica en
instituciones docentes o agencias publicitarias.
Posteriormente
con los bruscos cambios ocurridos después de la caída
del muro de Berlín y la desaparición del campo
socialista, en la que el país realizaba un 85 % de su
intercambio comercial, ante la crisis económica que internamente
se originó la industria gráfica quedara paralizada,
muchos de los egresados de las escuelas de diseño en
virtud de su excelente formación académica recibida
marcharon también a trabajar la publicidad en otros países
o en firmas extranjeras que se acreditaron en el país
a partir de la una apertura de mercado que se originó
a comienzo de los años noventa.
Jóvenes
titulados de las escuelas de diseño, junto a graduados
de escuelas de artes, ante el agravamiento de la crisis económica
del país y de la caída vertiginosa de la producción
grafica, por iniciativas propias y sin apoyo institucional,
asociados en grupos comenzaron a crear bocetos de carteles que
en ocasiones sus reproducciones no rebasaban más de su
original digitalizado, los que en su quehacer artístico
comenzaron a reflejar nuevos símbolos y signos
Esa
iniciativa sobrevenida en un nuevo movimiento de la vanguardia
grafica que se extendió durante la década del
noventa, tuvo como principales precursores a Eduardo Marín;
egresado de diseño y Vladimir (Viado) Llaguno; graduado
de artes plástica; lo iniciaron con el cartel La plástica
cubana se dedica al baseball y se produjo justamente cuando
se inició un proceso denominado Movimiento Nuevo Arte
Cubano. Ambos creadores, asociados a un grupo denominado Nudo,
simbolizaron nuevamente el proceso de fusión de los años
sesenta; entre artistas de la plástica y diseñadores
que se consagraron, en aquel momento, a la formulación
de carteles que reflejaron las grandes tareas y aspiraciones
de transformaciones revolucionarias, y que en la nueva circunstancias
para reflejar las dificultades por la que atravesaba el país
buscaban la información similar a la labor de un reportero
gráfico.
Simultáneamente
se originó un movimiento propagandístico que auspició
la dirección política de la juventud cubana, en
las que participaron jóvenes graduados de diseño,
en los que apoyaban su visualización visual a partir
de frases que tomaron de expresiones populares y canciones y
el empleo fragmentados de la bandera nacional que fusionaban
con la tipográfica de sus textos similar a los slogan
de la acciones publicitarias, estas contribuciones aunque mostraron
pocas inspiraciones artísticas, en un momento de fuerte
interrogación ideológica, lograron establecer
un movimiento de agitación política entre los
jóvenes de apoyo a la ideología revolucionaria
Con
similar propósitos al Grupo Nudo, forjando un cartel
con conceptos estéticos-comunicativos, no empleados con
anterioridad y reflejando también el quehacer del periodo
especial estuvieron las contribuciones gráficas de los
integrantes del denominado grupo Nueva Generación, integrado
por jóvenes graduados del ISDI y asociado al movimiento
internacional ICOGRADA (Internacional Council of Grapih Design
Associations), sus fundadores fueron José Menéndez,
Iván Abreu y Ernesto Romero. Posteriormente formaron
partes de esa integración, entre otros miembros: Julio
Caunedo, Alexander Pozo, Virginia Acebo, José Nieto,
Oscar Oramas, Fernando Florit, Ariel Caicedo y Raúl Cordero
Junto
a la gráfica suscitada por la dirección política
de la juventud cubana, identificada con la sigla UjotaCé
y los inspirados aportes de la nueva vanguardia que promovieron
jóvenes integrados en diversas agrupaciones independientes;
se editaron carteles de temas políticos y de orientación
social en los que aunque no se logró la diversidad y
cuantiosas cantidades que en años anteriores, si dispusieron
de su tradicional persuasión.
Igualmente
por la presencia en el país de numerosas firmas mixtas
y extranjeras, la despenalización del dólar, el
impulso al desarrollo de la industria turística (principal
fuente de ingreso de divisas convertibles del país) y
de otras ramas de la economía destinadas a la exportación,
propiciaron el retorno de las acciones publicitarias a la cual
se incorporaron numerosos diseñadores gráficos
que habían estados vinculados en la creación de
carteles desde los años de la década del sesenta.
A diferencia de la heredada al triunfo de la Revolución,
la publicidad se reanudó, como instrumento orientadora
del consumo. Esta nueva situación trajo como resultado
que la publicidad comercial compartiera el mismo radio de influencia
con la gráfica política sino de admitir cobertura
y usar ambas modalidades los medios que influirán sobre
el público receptor.
Aunque
en ese periodo se redujo la posibilidad de la realización
de filmes cubanos se editaron determinados afiches para promover
algunos de realizados en coproducíón con fílmicas
de otros países y los de los festivales del cine. En
una tentativa por revitalizar el diseño gráfico
de la propaganda cinematográfica se vincularon jóvenes
diseñadores con dominio de las habilidades pictóricas,
entre los cuales estuvieron: Ernesto Ferraz, Manuel Marcel,
Paris Volta e Irenaldo Fumero, los cuales desempeñaron
sus aportes junto a jóvenes y experimentados artistas
de la plástica, ejemplos: Moises Finales y Umberto Peña;
los cuales crearon nuevos códigos que posibilitaron una
identidad visual renovada a la grafica cinematográfica
y en particular en sus afiches.
En el espectro de la vida cultural, a finales de la década
del noventa, se originaron importantes contribuciones para la
conmemoración de los veinte años de la desaparición
física del músico John Lennon, que integró
la afamada agrupación Los Beatles, para la que el destacado
artista plástico Roberto Fabelo aportó el diseño
de un cartel para rendir tributo a ese destacado músico,
asimismo a partir de la edición de la VIII Feria Internacional
del Libro de La Habana, que dedicada a México contó
con la participación de 28 países y tres organismos
internacionales y el que se vaticinó que durante la celebración
en el año 2000 de la IX Feria Internacional del Libro
de La Habana, su realización se extendería a diversas
ciudades del país; se amplió el empleo del cartel
editorial.
Y
aunque no estos años de la década del noventa
no se logró alcanzar en la producción de carteles
la efectividad grafico comunicativa de la década del
sesenta se realizaron diversas acciones para su reanimación
y hacer preponderar el quehacer de sus creadores y de las temáticas
reflejadas que trascienden más allá del tiempo
en que fue concebido.