La barriada de Puentes Grandes tiene su origen
muy estrechamente ligado al de la fundación
de La Ciudad de La Habana (Villa de San Cristóbal).
Según consta en documentos históricos,
la ciudad se ubicó inicialmente en algún
lugar cercano al actual pueblo de Batabanó,
al sur de la provincia. Este lugar fue descubierto
por el navegante Sebastián Ocampo, quien
realizó el bojeo a Cuba para demostrar
que era una isla y no "tierra firme"
como se pensaba entonces.
Pero esta era una zona baja y cenagosa, con
una muy importante población de mosquitos
que hacían poco menos que insoportable
la vida en la región, y los habitantes
deciden trasladarse más al norte. En
ese viaje llegan al río Almendares, y
es que fundan en sus orillas un asentamiento
poblacional, que debido a las dimensiones de
los puentes que construyeron sobre los numerosos
ríos que surcan esta fértil región,
la nombran San Gerónimo de Puentes Grandes.
Es, precisamente, esta región donde se
construyen los Molinos del Rey, a orillas de
la Zanja Real, de inmensa trascendencia histórica,
puesto que fueron la fuerza motriz de primer
trapiche azucarero de Cuba.
Actualmente el barrio de Puentes Grandes es
una Zona de residencia de obreros, muchos de
ellos vinculados a los centros fabriles ubicados
en la zona, como son la Fábrica de Cerveza,
la Papelera, la Facturación de Gases
Industriales, entre otros.