Las elevaciones de Cuba no presentan un
relieve contínuo, sino que están
separadas por valles y extensos llanos,
los cuales abarcan casi toda la superficie
de la isla.
Estos accidentes geográficos son
depresiones de la superficie terrestre,
originadas por la erosión y el depósito
de las aguas fluviales. Sus dimensiones
pueden ser muy variables, en dependencia
de la corriente hídrica que los origina,
y la naturaleza geológica del territorio
que es erosionado.
Entre los principales valles cubanos sobresale
el de
Viñales,
considerado el más bello del país,
ubicado en la provincia de
Pinar
del Río, donde se localizan también
los de
San
Vicente, San Claudio, y San Diego, junto
a otros de esa región.
Matanzas
exhibe el
Valle
de Yumurí, cuya hermosura compite
con la del de
Viñales.
En
Sancti
Spíritus, se encuentran el
Valle
del río Agabama y el histórico
Valle
de San Luis o de los Ingenios. De gran
exuberancia son también el
Valle
del Cauto, que toma su nombre de la
mayor corriente fluvial de Cuba, en la provincia
de
Granma
y el
Valle
de Guantánamo, en la región
más oriental de la isla, por sólo
citar algunas de esas maravillosas obras
de la Naturaleza.