Entre
los valles de Cuba, el de San Luis o de
Los Ingenios, atesora la mayor riqueza histórica
y es hoy uno de los baluartes del patrimonio
universal.
Cercano a la
ciudad
de Trinidad, especie de museo al aire
libre, donde se conservan con mayor fidelidad
los rasgos de la arquitectura colonial,
se abre ese inmenso espacio verde de la
provincia de Sancti Spíritus.
En el siglo XIX existían allí
numerosas fábricas de azúcar,
que hicieron de la villa trinitaria, una
de las siete primeras ciudades fundadas
en la isla, la más rica del país
y dieron al valle de San Luis un nuevo nombre:
de los Ingenios.
Los restos de la colonial Torre de Iznaga
y la
ciudad
de Trinidad fueron declarados Monumento
Nacional.
Esa región cubana adquirió
relevancia internacional, cuando en 1988
la Organización de Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO), declaró a Trinidad
y a su legendario valle de los Ingenios
"Patrimonio Cultural de la Humanidad.