El municipio de Santo
Domingo fue fundado en 1819 con el nombre
de Bohemia. Se encuentra localizado al noroeste
de la provincia de
Villa
Clara, limita al norte con
Corralillo,
Quemado
de Güines y
Sagua
la Grande, al este con
Cifuentes
y
Ranchuelo,
al sur con
Cienfuegos
y al oeste con
Matanzas.
Su extensión territorial es de 880,60
km², por lo que ocupa el segundo lugar
en extensión, en la provincia. La
población es de 57 863 habitantes
y la densidad poblacional es de 65,7 hab/
km².
En el siglo XVI hemos hallado la fecha más
temprana que se conoce para los términos
del actual municipio Santo Domingo. Transcurría
el año 1591. Don Rafael Uribe, agrimensor
oficial del Cabildo de Sancti Spíritus
hacía medición de unas tierras,
que dicha autoridad mercedaba a favor de
Antón Díaz. Como motivo expresado
en tal documento se buscaba fomentar el
Hato de Amaro. El 16 de septiembre de 1625
el mismo Uribe participa en la mercedación
de las comarcas del Hato de Álvarez
concedidas a Juan Herrera, y años
más tarde son mercedados los campos
para el Corral de Encierro de San Juan de
Amaro. En aquella época la actividad
económica más importante de
la isla era la ganadería, con predominio
de hatos, corrales y haciendas ganaderas.
Álvarez, favorecido geográficamente
por su ubicación en el Camino Real
o Camino Ganadero (1) que recorría
la Isla desde Oriente hasta Occidente, experimentó
en pocos años un desarrollo económico
social considerable.
El traslado de los grandes rebaños
por una ruta tan prolongada necesitaba albergues.
Álvarez ofrecía las comodidades
necesarias para una estancia más
o menos breve que también permitía
componer los arreos, rehabilitar el ganado
fatigado, sacrificar las reses enfermas
o mutiladas y hospedar a los hombres cansados.
Satisfacía tales propósitos
la disposición de cuartones con forraje
y agua para los animales, mataderos, mercado
de carne y cueros, posadas y entretenimiento.
Además Álvarez mantenía
relaciones de comercio con la naciente población
de Sagua la Grande y con Remedios.
El río Jiquiabo, entonces navegable,
derramaba sus aguas en el río
Sagua.
A través de este circuito de comunicación
se importaba la sal necesaria para conservar
las carnes y curtir los cueros hasta que
esos productos ya listos, eran exportados
siguiendo la misma corriente del río.
Hacia la margen donde el Jiquiabo se podía
navegar existió por mucho tiempo
un almacén de sal. Alejandro de Humboldt
en su Ensayo Político sobre la Isla
de Cuba señalaba el Partido de Álvarez
como el punto que dividía la isla
en dos departamentos: Occidental y Oriental.
J. B. Rosemond en su obra La Isla de Cuba
señala a Álvarez en el límite
occidental. La Capitanía Pedánea
de Álvarez tenía bajo su mando
los cuartones de San Pedro de Jiquiabo,
Mordazo (antes "El Jato"), Cascajal
y Punta Felipe, además de varios
corrales de ganado mayor, menor, y sitios
de labranza.
La autoridad civil y militar residía
en un Teniente o Capitán Pedáneo
nombrado por el Gobierno Superior Civil
de la Habana. Fue así hasta finales
de la primera mitad del siglo XIX cuando
Álvarez pasó a la Jurisdicción
de Sagua la Grande. Su relativo esplendor
propició un rápido aumento
de la población, enriquecida por
la emigración de canarios y franceses.
Los servicios religiosos eran oficiados
por el párroco de la Iglesia. El
templo estuvo construido primeramente con
la técnica de embarrado y guano hasta
que, víctima de un incendio en 1812,
se reconstruyó con mampostería
y cubierta de tejas. Su patrono tutelar
era San Narciso de Álvarez. Imaginemos
la ascendencia eclesiástica de Álvarez
por el simple hecho de que el párroco
de allí fue quien celebró
la primera misa de la villa Sagua la Grande.
Sabemos que el incendio aludido destruyó
gran parte del centro urbano hasta tal punto
que durante varios años la Capitanía
Pedánea se estableció en Jiquiabo.
Tuvo lugar una segunda urbanización
que obligó a los residentes de Álvarez
al trazado y empedrado de las calles. ¿Cómo
era la correlación entre pobladores
blancos y negros? Pues siendo la ganadería
una actividad económica que no requería
mucha mano de obra, la fuerza esclava era
superflua.
La mayoría de los peones y monteros
eran blancos carentes de fortuna que no
se contrataban más allá del
perímetro familiar. Los esclavos
sobrellevaban los servicios domésticos
y su número era inferior en comparación
con otros lugares de la isla tales como
La Habana y Trinidad, donde ya a fines del
siglo XVIII la inclemente economía
de plantación molía por igual
el cuerpo de hombres y las cañas.
La Revolución Haitiana y el descalabro
de su industria azucarera propiciaron un
mercado seguro para el azúcar cubano.
Aumentó la inmigración forzosa
de esclavos mientras se extendía
en Cuba la economía de plantación.
El arrebato azucarero y las pingues ganancias
hicieron posible que la sacarocracia cubana
instala técnicas más modernas,
entre ellas: el transporte a través
del ferrocarril. Para el traslado del azúcar
se habilitaron puertos comunicados por redes
de caminos principales y secundarios.
La aparición del ferrocarril de Sagua
a Cienfuegos y más tarde su enlace
con el ferrocarril de Júcaro a Morón
en Santo Domingo, fueron causas fundamentales
para que Álvarez comenzara a declinar
económicamente. La ganadería
fue desplazada por el azúcar. Tierras
y capitales se incorporaron a la naciente
industria; el ganado era transportado ahora
en trenes y los pueblos se fundaron allí
donde prosperaban las nuevas ocupaciones.
Estos factores motivaron un éxodo
desde Álvarez hacia los centros económicos:
Sagua, Mordazo, Manacas, Santo Domingo,
Cienfuegos. El 1ero de enero de 1879 Álvarez
se incorpora al municipio de Santo Domingo
bajo la condición de "barrio".
De aquella floreciente región que
puede juzgarse como protohistórica,
dada la escasez de testimonios escritos,
solo ha llegado hasta hoy en las ruinas
de su legendario cementerio.
Clima: el municipio
forma parte del sistema climatológico
Caribe–Antillano. Es una llanura
interior con humedecimiento estacional
relativamente estable, alta evaporación
y temperaturas cálidas. Se aprecia
claramente la existencia de un período
lluvioso y otro seco. El primero se extiende
desde abril hasta octubre y el menos pluvioso,
desde noviembre hasta marzo. El mes más
frío es enero, y el más
caluroso, agosto. En general la mínima
media de temperatura es 18,9 °C y
la máxima media es de 30,7 °C.
La insolación anual media es de
76%. Predominan los vientos alisios, con
dirección noreste y rapidez de
9 km./h.; aunque de noviembre a marzo
inciden los vientos del norte. La evaporación
media anual es de 2012 mm. y la humedad
relativa es de 80%. Se mantiene bastante
estable, excepto en marzo y abril en que
disminuye hasta un 6%.
Relieve y Rocas: por
su constitución geológica
el surgimiento de esta área corresponde
al período Paleógeno, época
del Eoceno Superior, cuya base litológica
corresponde a las gravelitas, areniscas,
margas, calizas y conglomerados, atravesada
su porción central por una acumulación
de linos, arcillas y arenas aluviales
de edad Cuaternaria.
respecto a las características
morfológicas describimos la presencia
de un relieve llano con suaves ondulaciones.
Por su génesis estas llanuras son
fluviales, acumulativas y erosivas. Las
pequeñas elevaciones oscilan entre
90 y 182 metros sobre el nivel del mar.
Al norte de la población Amaro
se localiza una meseta de formación
rocosa (182 m.), en Las Casimbas hay una
elevación de 90 m. y en Punta Felipe,
otra de 104 m. En la zona no abunda el
espacio cársico; aunque existen
manifestaciones aisladas de esta topografía,
entre las que hay que mencionar algunas
cuevas: El Indio (Curazao), la cueva Mariscal
(en la loma de Las Nieves) y la cueva
Ciguapa (en Las Casimbas).
Hidrología: la
principal arteria fluvial que atraviesa
al municipio es el río
Sagua la Grande, el de mayor longitud
de la vertiente norte y el más
importante de la provincia Villa
Clara. Su nacimiento se encuentra
en las Alturas de Santa Clara (sudoeste)
y desemboca en la costa norte, específicamente
en Isabela de Sagua, donde ha formado
un delta. A lo largo de su recorrido ha
formado numerosos meandros. Sus afluentes
principales son el Arroyo Tranca y la
Piedra. Este río surte con agua
a la presa Alacranes,
la segunda en el país respecto
al volumen de embalse. Otras corrientes
de agua importantes en el municipio son:
el río Jiquiabo, que nace entre
Cayo Prieto y Trujillo, hace su recorrido
por el norte de Manacas y se abastece
de pequeños riachuelos. Bajo tierra
el territorio tiene una excelente reserva
de aguas subterráneas (V.C.–5
correspondiente a la cuenca del río
Caña que va desde Santo Domingo
hasta Palma Sola, V.C.–7
río Sagua la Grande y V.C.–8
río Hanábana, al sur del
territorio). La profundidad en la que
yacen las aguas subterráneas va
desde 0,50 a 18 metros. La composición
química predominante en este depósito
acuífero corresponde a aguas bicarbonatadas,
cársicas, magnesianas. La mineralización
total predominante se encuentra entre
0,5 y 1 gramo por litro de sales solubles.
Debemos destacar la fuente de aguas minerales,
ricas en calcio y magnesio, que brotan
con fama internacional desde hace siglos
en Amaro. Al sur del poblado Sabino Hernández,
en Plantada, a una distancia aproximada
de 3 km. de Manacas, existe una zona pantanosa,
la cual constituye un depósito
de agua dulce, se le llama laguna de Asiento
Viejo. Permanecen desde la colonia, además,
otras lagunas en la zona de Mordazo (laguna
de Bermuda y Laguna Grande). En Manacas
hacia el norte se localiza la laguna de
Palmilla. Los principales focos contaminantes
son residuales industriales, provenientes
de los complejos agroindustriales, la
cervecería de Manacas y la destilería
del central Washington.
Flora y fauna: el área
protegida de Monte Ramonal, se encuentra
situada a 30 km. siguiendo la carretera
que conduce desde Santo Domingo a Corralillo,
6 km. después del poblado Salvadora
en la zona conocida como Cayana. Abarca
una extensión de 2 572 hectáreas,
o sea, unas 192 caballerías. Son
aproximadamente 25 km2 de bosques y sabanas
que escaparon a la acción transformadora
del hombre. Es decir, Monte Ramonal es
tan sólo un fragmento de los bosques
que, con similar lozanía, cubrían
la mayor parte del territorio insular.
Allí se guarda una gran diversidad
genética: existen más de
320 especies de plantas con flor sin incluir
los hongos, musgos y líquenes.
Están representadas las cuatro
formaciones vegetales: el bosque siempre
verde mesófilo, el bosque semidaciduo
mesófilo, el bosque semidaciduo
micrófilo en suelos temporalmente
inundados, el bosque de ciénaga
con particularidades propias del área.
En Monte Ramonal coexisten más
de 320 especies de plantas con flores:
91 maderables– Guásima, Copey,
Caoba
de Cuba; 58 son melíferas –Cuya,
Guásima, Macurije, Yaba; 85 son
medicinales –Yagruma, Nabaco; 73
son endémicas –Acana, Jicarita,
Anón de Cuabal, Malagueta, Maboa
de Sabana, Palma Cana, Roble Blanco, Chicharrón,
Ebano Negro); 14 son nuevos reportes para
la provincia, es decir, sólo están
en Monte Ramonal; y más de 23 orquídeas
silvestres.