Mayarí es el más extenso de
los municipios holguineros y, a la vez,
es una de las regiones más bellas
y ricas de Cuba. Su estructura actual corresponde
a la unión de ese territorio con
Nicaro, Guaro, Guatemala, y parte de Cabonico
y Arroyo Seco.
Fueron indocubanos quienes, a principios
de 1757, ayudaron a crear en las cercanías
del actual pueblo de Mayarí, una
hacienda donde levantaron una ermita que,
20 años más tarde, por orden
del Obispo Morell y Santa Cruz, fue declarada
oratorio público. A fines del siglo
XVIII aquel era un territorio solitario,
refugio de los negros esclavos que lograban
escapar de sus amos. Más tarde, en
el caserío aborigen El Cocal, fue
construido el ingenio de azúcar San
Gregorio, desarrollándose una población
hacia el curso inferior del río Mayarí,
para aprovechar su tramo navegable. En las
cercanías de la gran
Sierra
de Nipe crecen bosques tropicales y
se observan bellos accidentes como el puente
natural del Bitirí y las Cuevas de
Seboruco. El punto culminante de esas alturas
es la Loma de la Mensura, a 995 metros sobre
el nivel del mar.
Su red hidrográfíca, de gran
fuerza, la integran tres importantes ríos:
Levisa, Guaro y Mayarí, este ultimo
el más caudaloso Además, lo
atraviesa la corriente fluvial del Nipe
que nace en el municipio Cueto. Entre sus
recursos costeros cuenta con una parte de
la Bahía de Levisa, y la porción
oeste y sur de la
Bahía
de Nipe, la mayor de Cuba, así
como el Cayo Saetía.
La mayor parte del territorio es montañoso,
distribuido entre la altiplanicie de Nipe,
al oeste, y la Sierra del Cristal, al este.
Cuenta con una gran variedad de suelos;
sus principales renglones económicos
son la producción de azúcar
de caña, extracción y procesamiento
del níquel, cultivos de tabaco, café,
viandas, vegetales, ganadería y la
explotación forestal. En la planta
de Nicaro, se obtiene como producto final
el óxido de níquel.