El municipio guantanamero de Baracoa, está
ligado a los comienzos de la historia de
Cuba y América. Es uno de los núcleos
poblacionales más antiguos del continente
americano, primera villa fundada en esta
isla (1512) por el Adelantado Diego Velázquez
y sede inicial de la capital cubana.
Antes de su descubrimiento por Cristóbal
Colón, ese territorio estaba densamente
poblado por tribus indígenas, de
ahí los valiosos descubrimientos
arqueológicos efectuados en la zona.
El caserío indocubano fue nombrado
villa de Nuestra Señora de la Asunción
de Baracoa, y constituyó quizás
el más intrincado y aislado paraje
cubano durante siglos, tanto por el abandono
oficial, como por el valladar levantado
por sus altas montañas que impedía
la comunicación con el resto del
país.
Entre sus riquezas naturales, cuenta con
el
Toa,
el río más caudaloso de Cuba,
cuya cuenca fluvial es uno de los parajes
más ricos y menos explorados en su
flora y fauna. También existe allí
la más pintoresca elevación:
el
Yunque
de Baracoa.
La característica de la red fluvial
del territorio, la hace idónea para
la explotación hidroeléctrica.
Existen numerosos proyectos para esos propósitos,
que están en vías de realización.
En las cercanías de la ciudad hay
un lugar de gran interés histórico:
la playa de Duaba, por donde arribó
a Cuba el Lugarteniente General Antonio
Maceo, para iniciar la guerra contra la
colonia española.
Es uno de los territorios guantanameros,
donde se concentra la riqueza forestal y
de frutales, especialmente el coco y el
cacao. Posee también áreas
dedicadas a la ganadería.
Cuenta con una fábrica de chocolate,
entre otras industrias.