El
municipio de Yara tiene un nombre que procede
de voces aborígenes. Se dice que
esa palabra proviene de una sustancia llamada
"yare", extraida de la yuca, usada
para condimentar las comidas de los antiguos
pobladores de Cuba en esa región.
Fue capital del cacicazgo indio de Macaca,
y en esa zona fue quemado vivo el cacique
Hatuey.
Sus tierras gozaban de gran fama en los
primeros años de la colonización
española, por la
excelente calidad del tabaco cosechado en
ellas. En el valle inferior del río
Yara, en la finca La Demajagua, Carlos Manuel
de Céspedes dio la libertad a sus
esclavos, al comenzar en 1868 la primera
Guerra de Independencia contra el dominio
español.
El territorio es llano y está surcado,
de este a oeste, por el río Buey,
nacido en las inmediaciones del
Pico
Turquino.
Su economía actual descansa sobre
los cultivos de la caña, arroz, viandas
y vegetales y en la producción de
azúcar.