En 1543, don Luis de Almeida obtuvo la hacienda
de Morón y se formó un pequeño
núcleo de población en 1750,
en un lugar denominado Ermita Vieja, trasladándose
en 1827 al sitio que hoy ocupa. Según
versiones, su nombre se debe al topónimo
morón, que significa montecillo,
loma imperceptible a simple vista.
Ese pueblo avileño tiene como símbolo
el gallo, en cuyo homenaje se levantó
un monumento en el paseo central del municipio
desde el siglo XVIII, trasladándose
así una vieja tradición de
pobladores españoles, provenientes
de Morón de la Frontera, España,
a la homónima región cubana.
Aún hoy alli se conservan restos
de los fortines de la Trocha de Júcaro
a Morón, valladar militar construido
durante el período colonial español.
Al norte del territorio, se encuentra la
Laguna Grande de Morón, conocida
también como
Laguna
de La Leche, la mayor de Cuba. Ese espejo
de agua debe su nombre al blanco carbonato
de cal que cubre su fondo, el que al ser
revuelto por el movimiento marino, produce
un sorprendente color lechoso. A pocos kilómetros
de ese lago, se localiza la
Laguna
La Redonda, donde radica el Centro Internacional
de Pesca de la Trucha.
Entre las opciones turísticas moronenses
se incluye el Centro Internacional de Caza,
el cual cuenta con varios cotos para la
cacería y la pesca, entre ellos,
la Isla de Turiguanó, la Loma de
Cunagua y otros
En sus tierras se cultivan la caña,
cítricos; hay además áreas
forestales, pastizales y varias fábricas
de azúcar y de productos alimenticios,
entre otras.
Desde el litoral de ese municipio parte
un pedraplén (carretera de base rocosa
sobre fondos marinos bajos), que une ese
territorio con
Cayo
Coco y otras pequeñas islas del
Archipiélago
Sabana-Camagüey.
En la ciudad de Morón, cabecera municipal,
se encuentran uno de los mayores talleres
ferroviarios del país y la segunda
estación de trenes de la isla, todo
lo cual la convierte en un punto importante
para las operaciones de ese tipo de transporte
cubano.