La región holguinera atesora una
de los rincones más bellos del paisaje
cubano: la playa de Guardalavaca. Se trata
de un paraíso de arena blanca y aguas
azules extendido a lo largo de cuatro kilómetros
del litoral norte oriental, que se enlaza
con la populosa ciudad de
Holguín
por una moderna carretera entre los dos
puntos.
La historia sobre el origen del nombre de
la playa refiere que a finales del siglo
XIX, vecinos de la zona de
Banes
(municipio) acostumbraban a bañarse
en un precioso recodo arenoso conocido entonces
como Estero de la Piedra. Cerca de allí
había un lugar intrincado que era
utilizado por los mambises como centro de
pastoreo de los animales utilizados para
combatir o alimentarse, en sus luchas contra
España.
Para poder acercarse a ese sitio, debía
emplearse una contraseña: Guarda
la Vaca. Finalizada la Guerra de Independencia,
los banenses y otros pobladores continuaron
visitando el Estero de la Piedra, el cual
se fue agrandando y recibió popularmente
el nombre de Guarda la Vaca. Intereses comerciales
en las primeras décadas del siglo
XX, se propusieron desarrollar allí
una zona residencial para veraneantes cambiándole
el nombre original mambí, por otro
que sonara más atractivo a los futuros
clientes, surgiendo así la denominación:
Guarda la Barca.
Oficialmente es reconocido el nombre de
Guardalavaca, aún cuando uno de los
moteles construídos en el lugar,
así como a la propia playa se les
llame Guardalabarca.