Entre
la Isla de Turiguanó y Morón,
en el extremo septentrional de la provincia
de
Ciego
de Ávila, se encuentra la mayor
reserva de agua dulce de Cuba: la Laguna
de la Leche.
Clasificada como una albúfera, o
laguna que se comunica con el mar, tiene
un volumen de casi 100 millones de metros
cúbicos y 66,5 km2 de superficie.
El carbonato de cal y el yeso que cubren
su fondo dan una blancura a sus aguas, lo
cual dio origen al nombre de Laguna de La
Leche a este embalse natural, devenido gran
reserva piscícola de la que pudieran
extraerse dos mil toneladas de peces anualmente,
según cálculos. Igualmente
resulta un lugar ideal para la práctica
del yatismo y otros deportes naúticos.