Se dice que Cuba, la Mayor de las
Antillas,
encierra en sí misma dos paraísos:
uno emergido y el otro sumergido en sus
fondos marinos.
En cualquier punto de los 70 mil km2 de
su plataforma insular, se descubre un mundo
fascinante de colores, exhibidos en un inmenso
mural natural formado por miles de tornasolados
peces y otros animales acuáticos,
por las aguas y los fantásticos corales.
El habitat submarino cubano da abrigo a
más de 500 especies de peces, entre
los que abundan los pargos, chernas, rayas,
obispos, morenas, róbalos, sábalos,
y la picúa, por sólo mencionar
algunos. En cuanto al temido tiburón,
viven tranquilamente en la zona los inofensivos
Gata o Nodriza, el Pez Dama o Tiburón
Ballena, y el Cabeza de Batea o Toro. Aunque
en el
Mar
Caribe existen otras especies, expertos
aseguran que en los últimos años
no se han registrado ataques de esos animales
u otros ejemplares dañinos en toda
esta área.
Completan el paisaje bajo las aguas, grandes
colonias de esponjas (más de 200
especies), de caprichosas formas; algas;
cobos; erizos; estrellas de mar; langostas;
cangrejos, y algo que constituye el más
fastuoso regalo a la vista: más de
50 tipos de corales, entre ellos el negro,
muy usado en la más fina joyería.
Rodeada hacia el noroeste por el Golfo de
México, al noreste el Océano
Atlántico, y por el sur el
Mar
Caribe, Cuba posee el don natural de
contar con aguas cristalinas que permiten
amplia visibilidad a muchos metros de profundidad.
Todos esos encantos, le han valido a esta
isla el ser considerada, junto con Bahamas,
Cozumel y Gran Caimán, uno de los
centros internacionales de buceo en el Caribe
con mayor posibilidad de desarrollo y un
inmejorable potencial por los atractivos
subacuáticos que posee, los cuales
van más allá de la imaginación.
Hoy Cuba reconoce 18 zonas de buceo, con
cientos de sitios explorables de incomparable
belleza y un mundo fascinante para espeleólogos
subacuáticos, fotógrafos,
especialistas en cine y video submarino,
o simplemente para la contemplación.
Las principales regiones para la observación
de los fondos marinos, coinciden con los
cuatro grupos insulares que rodean a Cuba
por sus cuatro costados: Los
Canarreos,
Jardines
de la Reina,
Sabana-Camagüey
y Los Colorados. Entre esas maravillas del
mundo sumergido, sobresale la gigantesca
barrera coralina localizada en el
Archipiélago
de Sabana-Camagüey, la segunda
en el mundo después de la de Australia.
También es justo destacar los
fondos marinos de la Isla de la Juventud,
donde se encuentra la mayor extension para
realizar esas excursiones submarinas.
Un paraíso sumergido puede admirarse
en la
Playa
de María La Gorda, en cuyo suelo
marino viven peces de gran tamaño,
y se localizan grandes cavernas y esponjas
gigantes. Punto de atracción lo es
igualmente Playa Girón, en la Bahía
de Cochinos, provincia de Matanzas, con
sus famosas cuevas inundadas. Siguiendo
por la costa norte occidental, se llega
a la famosa
Playa
de Varadero, que a su incomparable belleza
une la presencia bajo sus cristalinas aguas
de una hermosa barrera coralina.
En el norte camagüeyano, la
Playa
de Santa Lucía es otro botón
de muestra de los increíbles fondos
marinos cubanos. La
región
oriental de la isla encierra una atractiva
zona submarina en Baconao, sur guantanamero,
y en Cabo Cruz, en el extremo suroccidental
de la provincia de
Granma.
Ese litoral meridional conduce, en primer
lugar, a las costas al sur de
Trinidad
(
Playa
Ancón) y a
los
fondos marinos de Cayo Largo, en el
Archipiélago
de Los Canarreos, entre otros de los
sitios privilegiados en abundancia y biodiversidad
del mundo sumergido.
Los fondos marinos insulares muestran también
un universo fantásmagórico,
ajeno a las bondades conque la Naturaleza
dotó a esta isla caribeña:
numerosos restos de embarcaciones de pasadas
centurias que han hecho de Cuba un "Paraíso
de la arqueología subacuática",
tal y como la denominan los entendidos en
la materia. Esa especie de Cementerio Naval
aumenta el encanto y, a la vez, el misterio
atesorado bajo las aguas que rodean a la
Isla Grande del Caribe, sin dudas, hija
pródiga del Rey del Mar, a quienes
los romanos llamaron Neptuno y los griegos
Poseidón.