La
provincia de Pinar del Río cuenta
con una de las más extraordinarias
bellezas naturales de Cuba: la Gran Caverna
de Santo Tomás, considerada la mayor
del país y una de las más
extensas de América Latina.
Ese gigantesco laberinto subterráneo
toma el nombre del río que atraviesa
la Sierra de Quemados, el cual con su fuerza
erosiva ha originado numerosos pasadizos,
formando hasta seis pisos superpuestos de
galerías intercomunicadas, con un
desnivel máximo entre ellas de 89,03
metros y más de 50 cuevas, con sus
entradas abiertas en las paredes y hoyos
de los
mogotes
calizos.
El piso inferior está formado por
el cauce subterráneo del Santo Tomás
y su afluente el Peñate; encima se
encuentra la bella cueva del Salón,
llamada así porque en el siglo XIX
los campesinos celebraban allí sus
fiestas y bailes.
En niveles más altos está
la cueva Escarlata, catalogada como una
de las más hermosas del mundo, con
formaciones cristalinas blancas y rojas.
También llama poderosamente la atención
la llamada Cueva Increíble, con el
techo tapizado por miles de puntiagudas
estalactitas, entre un interminable paisaje
de lo que constituye el mayor sistema cavernario
de la isla y uno de los más grandes
del hemisferio occidental, con 44 mil 615
metros de extensión.
La Sociedad Espeleológica de Cuba
(SEC) y sus grupos asociados, han explorado
y cartografiado esa gran cavidad desde 1954.
Los espeleólogos cubanos, encabezados
por el doctor Antonio Núñez
Jiménez, fundador y actual presidente
de la SEC, estudian desde hace más
de cuatro décadas restos fósiles
de la fauna extinta de vertebrados, objetos
y osamentas de la cultura aborigen recolectora
que habitaba esa región.
Petroglifos, pictografías y evidencias
materiales de la estancia de negros cimarrones
escapados de la esclavitud, también
constituyen hallazgos importantes en el
interior de ese mundo subterráneo.
La Gran Caverna de Santo Tomás es
famosa igualmente por la variedad, profusión
y belleza de sus formaciones secundarias
cristalinas:
estalactitas,
estalagmitas,
columnas, mantos y otros ejemplares morfológicos
de estas decoraciones cavernarias. Esta
exuberante belleza natural del
municipio
de Pinar del Río ha sido declarada
Monumento Nacional.