Un
paisaje montañoso en forma de arco,
extendido desde Guane en la occidental provincia
de Pinar del Rio, hasta las Alturas de Mariel
en La Habana, y bordeado por las llanuras
pinareñas, identifica a uno de los
grupos orográficos más importantes
de Cuba: la Cordillera de Guaniguanico.
Dividida en dos partes por el
río
San Diego, al oeste se levanta la
Sierra
de los Órganos y al este, la
Sierra
del Rosario, donde se encuentra el
Pan
de Guajaibón, su punto culminante.
Cada uno de estos territorios muestra un
paisaje con características diferentes
en cuanto al relieve, suelo, vegetación
e hidrología. Por ejemplo, en las
elevaciones de los
Órganos
predominan lomas, aisladas o en conjuntos,
denominadas
mogotes,
en las cuales se distinguen numerosas cuevas
o cavernas formadas por la acción
de los ríos y las aguas subterráneas.
Flanqueando por el norte y el sur a la
Sierra
de los Órganos se encuentran
las Alturas de Pizarras, de donde nacen
la mayor parte de los cruces de agua que
perforan o serpentean entre los mogotes.
Entre la mogotería caliza y las elevaciones
de rocas de pizarras y arcilla, se encuentran
preciosos valles como los de
Viñales
e Isabel María. También entre
los
mogotes
se distribuyen pequeños valles denominados
hoyos o poljes, como el de Potrerito, atravesado
por el
río
Cuyaguateje. Algunas de las rocas calizas
que componen estas montañas datan
del período Jurásico (más
de 120 millones de años de antigüedad),
por lo que se consideran entre las más
primitivas de la isla.
Al conjunto de formas entre las que se encuentran
los mogotes, las cavernas y los poljes se
le denomina relieve cársico, locaiizado
en varios puntos del
archipiélago
cubano y del mundo. Otra característica
de la
Cordillera
de Guaniguanico es la abundancia de
precipitaciones y las temperaturas medias
inferiores a los 25 grados Celsius. Las
elevaciones y las abundantes lluvias favorecen
la presencia de numerosos ríos como
el
Cuyaguateje,
San
Diego, y el Manantiales, este último
forma el salto de
Soroa,
donde se halla un importante centro turístico.
Los valles de Guaniguanico son muy fértiles.
En las laderas verticales de los mogotes,
desprovistas de suelos, crece una vegetación
especial llamada xerofítica, por
ejemplo, el agabe, cactáceas trepadoras,
el ceibón o drago, la
palma
corcho y otras especies únicas
en la isla. Las faldas menos abruptas de
la
Sierra
del Rosario muestran una vegetación
tropical muy variada: árboles, arbustos,
plantas trepadoras y lianas, entre otras
familias vegetales.
Entre su fauna se encuentran mamíferos
como la
jutía,
los
murciélagos,
reptiles y variadas especies de aves, moluscos
e insectos.
En los valles de Guaniguanico se practica
la ganadería y existen cultivos de
tabaco y café, al tiempo que son
explotados recursos forestales y se fomenta
el turismo nacional e internacional. La
extracción de cobre en las Minas
de Matahambre, tiene gran importancia para
la economía nacional.