Cuba cuenta entre sus ciudades con una
de rica historia, tierra de mitos y leyendas,
ubicada en elcentro de la isla: Santa
Clara.
Capital de la antigua provincia de Las
Villas, su origen lo debe a continuos
asaltos de corsarios y piratas a las poblaciones
costeras. Por esa causa, las autoridades
coloniales españolas decidieron
trasladar la villa de San Juan de los
Remedios hacia tierra adentro. Historiadores
señalan que muy especialmente los
constantes ataques del pirata francés
Jean David Nau, El Olonnais (El Olonés),
motivaron que un grupo de familias remedianas
decidieran mudarse más hacia el
interior de la región y fundar
un nuevo poblado.
Cuentan que el temible corsario "pasó
a cuchillo" a 90 hombres enviados
desde La Habana en su búsqueda,
y luego saqueó y destruyó
el caserío, quedando sin amparo
sus vecinos. La nueva población
nació el 15 de julio de 1689 y
su Ayuntamiento efectúo la primera
sesión en 1690. En 1867 alcanzo
el título de Ciudad, la cual anteriormente
casi quedo arrasada al paso de dos huracanes
en 1825 y 1836, respectivamente.
Santa Clara surgió en el sitio
donde se hallaba el poblado indio de Cubanacán,
denominación por la que es conocido
localmente también el conjunto
de pequeñas elevaciones en forma
de domo o cúpula, separadas por
ríos, valles o llanos que ocupan
toda aquella zona. Entre esas alturas
se destacan la de Cerro Calvo, cerca de
la urbe santaclareña, las Sierras
del Agabama y del Escambray. Geográficamente
estas montañas tienen gran importancia,
pues sirven de línea divisoria
a los ríos centrales de Cuba; en
sus faldas del noroeste nacen las corrientes
del Sagua
la Grande y el Sagua la Chica y en
las laderas meridionales, las del Arimao
y el Agabama.
Se dice que Santa Clara es una ciudad
rodeada de mitos y leyendas alrededor
de su origen. Una de esas versiones refiere
que por aquella época hubo una
inmensa plaga de ratones "hambrientos
y de gran tamaño", que durante
el sueño les comían los
dedos de manos y pies a los habitantes
de Remedios. Apareció entonces
un anciano de origen francés, quien
ofreció venderles una fiera para
ahuyentar a esos roedores. Una vez hecho
su negocio, el forastero se marchó.
Fue entonces que el regidor de la comarca
salió detrás de él
y le preguntaba repetidamente: ¿qué
come la fiera?, a lo que el vendedor respondió:
"como la gente". Aquella respuesta
fue malinterpretada y se entendió
que el animal "comía gente",
motivo por el cual los remedianos huyeron
hacia otro sitio, de acuerdo con el relato.
Otra historia popular habla de una mujer
nombrada Doña Ascensión
Lasama, solterona, de mal carácter
y chismosa, cuyo mayor placer era crear
disgustos entre los vecinos del caserío.
Los chismes de Ascensión, según
cuentan, provocaron que a un vecino le
cortaran las orejas, otro se suicidó
y hubo varios matrimonios separados. Como
castigo, un remediano le cortó
la lengua a Doña Ascensión,
y a partir de
entonces, el pueblo volvió a vivir
en armonía. Desde entonces cada
15 de julio, cuando se celebraba el aniversario
de fundada la villa, sus habitantes repetían
esta cuarteta:
Las espadas de acero penetrantes,
producen menos daño que la lengua.
Si hieres con calumnias infamantes,
no sangra el cuerpo, pero el alma mengua.
En l996, Santa Clara es municipio y ciudad
cabecera de Villa Clara, una de las 14
provincias surgidas con la División
Político-Administrativa de
1976. Esa urbe de la región central
cubana se destaca por su nivel de industrialización
en diversas esferas. Allí se encuentran,
entre otros, centros fabriles de la rama
constructiva, agropecuaria y del transporte
ferroviario. Pero sobre todo, sobresale
la industria de artículos domésticos,
como refrigeradores, cocinas, ollas de
presión, cafeteras y otros. Es
también tierra de azúcar
y tabaco.
Hay quienes afirman que alrededor de su
Parque Central se teje toda la vida de
la ciudad. Esa plaza colonial, punto de
reunión para conversar, tomar el
sol o disfrutar de la sombra de sus coposos
arboles, ha sido testigo del crecimiento
y desarrollo del entorno urbano santaclareño.
Aun hoy perdura la tradición de
efectuar conciertos o las llamadas retretas
de la Banda Municipal de Música;
en una de las esquinas de esa plazoleta
se halla el teatro La Caridad, construido
en el siglo XIX.
Igualmente se mantienen funcionando la
primera policlínica creada allí
y la que fuera la primera escuela publica
de la localidad, en el presente restaurada
y convertida en el Restaurante 1878.
Hay dos sitios que identifican esa urbe
cubana. Uno se encuentra a la entrada
de la ciudad, por donde pasa el Ferrocarril
Central. En ese sitio hay cuatro vagones
y un tractor nivelador que conforman un
monumento al Tren Blindado. En 1958, fuerzas
del Ejército Rebelde, bajo el mando
del Comandante Ernesto Ché Guevara,
descarrillaron ese tren cargado de tropas
y armas de la dictadura de Fulgencio Batista,
durante la Batalla de Santa Clara, una
de las más importantes acciones
de la guerra librada contra ese régimen.
Recuerdo de aquella contienda lo son hoy
también los impactos de balas que
muestra la fachada del hotel Santa Clara
Libre, frente al parque Central.
El pasado más remoto de la villa
aflora cada día en otro de sus
símbolos: la plaza del Carmen.
En ese lugar, 18 columnas representan
igual número de familias remedianas
que en 1689 fundaron esa urbe. Allí
está igualmente un histórico
árbol de tamarindo, punto exacto
donde, según la tradición,
surgió Santa Clara, situada entre
las elevaciones de Cubanacán, que
en lengua aborigen significa el centro
o también el "corazón"
de Cuba, como se dice por aquí.