Nuevitas
es hoy una de las principales áreas
urbanas de Cuba, tanto por poseer uno de
los puertos más importantes del país,
como por su gran desarrollo fabril, característica
ésta que la convierte en la llamada
Ciudad Industrial de la isla.
En ese enclave marino fue fundada Santa
María de Puerto del Príncipe
(Camagüey), una de las siete primeras
villas surgidas durante la colonización
española, trasladada en 1516 hacia
Caonao y posteriormente hacia su sitio actual.
Es por ello, que no debe confundirse la
creación de Puerto
Príncipe con la de San Fernando de
Nuevitas, pues esa última es otra
población, fomentada en 1789 a orillas
de la extensa bahía de igual denominación,
situada en el litoral norte del territorio
camagüeyano.
Los primeros nueviteros fueron los pobladores
de unos primitivos caseríos nombrados
Baga y Pueblo Viejo, quienes se trasladaron
allí en busca de mejor ubicación
geográfica. Tras ser habilitado su
puerto (1770), ante el auge del comercio
camagüeyano, se le otorgó un
Ayuntamiento en 1837. No obstante, su mayor
importancia la alcanzó con la construcción
de la segunda línea ferroviaria de
la isla Puerto Príncipe-Nuevitas,
lo cual permitió una mayor explotación
portuaria.
Nuevitas fue una de las jurisdicciones cubanas
de la división administrativa del
siglo XIX; al constituirse las provincias
(Pinar del Río, La Habana, Matanzas,
Las Villas, Camagüey y Oriente), pasó
a ser término municipal de Camagüey,
permaneciendo así hasta la
División
Político-Administrativa de 1976.
Desde entonces devino municipio, el más
pequeño del territorio camagüeyano,
con 361 kilómetros cuadrados (2,5
por ciento del área provincial).
Sin embargo, con la posterior adición
de los cayos
Sabinal,
Romano
y Guajaba (del
Archipiélago
Sabana-Camaguey), su extensión
abarca mil 034 kilómetros cuadrados,
de ellos 300 en áreas de playas.
A partir de 1959, alrededor de su puerto
fue creciendo un verdadero cinturón
industrial. La primera en surgir fue una
industria productora de alambres de púas
y electrodos. La segunda gran obra: una
fábrica de cemento (1968), con capacidad
para producir 600 mil toneladas de ese material,
incluido como renglón exportable
del país. Una enorme torre sobre
la ciudad, erigida en 1969 con 180 metros
de altura, anunció la llegada de
otra importante industria: una termoeléctrica,
la cual genera más electricidad que
toda la producida en Cuba antes de 1959.
La década siguiente trajo una planta
de fertilizantes nitrogenados y poco después
quedó concluida otra para pasteurizar
leche y producir galletas y refrescos, entre
otros alimentos. De igual forma, sobresalen
allí la industria extractiva para
la pesca de langosta, bonito y peces de
escama, así como la producción
minero salinera.
Esa ciudad posee, además, una planta
potabilizadora que suministra diariamente
más de 45 millones de litros de agua
a la población, industrias y centros
de servicios. Frente a las costas de Nuevitas
se encuentran las islas de Guajabal y Sabinal;
esta última forma con tierra firme
la amplia bahía (de bolsa), en la
cual desemboca el río Saramaguacán.
Allí se encuentra Puerto Tarafa ubicado
entre los más importantes del país.
La ciudad vieja, entretanto, conserva su
sello colonial, rodeada de un entorno donde
la modernidad de edificios, avenidas y otras
construcciones, unido a un pujante desarrollo
industrial, aventaja las huellas de lo antiguo
en la nueva Nuevitas, como le dicen sus
pobladores.
Los nueviteros también le llaman
La Bella a esa ciudad camagüeyana,
levantada a orillas de su inmensa y hermosa
bahía, geográficamente hablando,
el punto de Cuba más cercano a Europa
y África.