Manzanillo, con una rica historia muy
vinculada a su bella bahía, es
tierra de poetas y de amantes de la música,
quienes reclaman para esa ciudad de la
costa sur oriental la paternidad del son
cubano.
El territorio que hoy ocupa fue originalmente
asiento de los cacicazgos indígenas
de Guacanayabo y Macaca, exterminados
por los conquistadores. Al navegante español
Sebastián
de Ocampo se le considera el descubridor
de Manzanillo, en abril de 1509, cuando
desembarcó en aquel sitio el cual
obtuvo título de villa el 19 de
agosto de 1833. Esa región del
litoral sureño de Cuba devino importante
puerto marítimo a finales del siglo
XVIII. Por allí se efectuaba un
intenso comercio, en el que muchotuvieron
que ver filibusteros de diversas nacionalidades.
Los manzanilleros sostenían no
sólo un intercambio con la metrópoli,
sino que efectuaban otro más provechoso
y lucrativo con esos "lobos"
del mar, hecho que se conoce en la historia
como comercio de rescate". Por esa
vía, los pobladores de la costa
obtenían manufacturas del que llamaban
mundo civilizado, las cuales no podían
comprarle a España y a cambio daban
maderas preciosas, cuero, carne y ganado
en pie, entre otros artículos.
Al ser fundada en 1784, recibió
el nombre de Puerto de Bayamo, ya que
sus primeros habitantes procedían
de San Salvador de Bayamo, bajo cuya jurisdicción
se encontraba ese poblado costero. Más
tarde recibió el apelativo de Puerto
Real de Manzanillo y luego de muchos años,
villa de Manzanillo. Su Ayuntamiento quedó
constituido en 1840 segregándose
de la jurisdicción de la Capitanía
del Partido de Yara. El gobierno interventor
norteamericano le quitó los territorios
de Campechuela y Niquero, en 1901. A partir
de 1902, le fue otorgado nuevamente el
carácter de municipio.
La ciudad comenzó a crecer y desarrollarse
contra los deseos de los gobernantes españoles,
los cuales evitaban formar poblaciones
cerca de las costas por temor a los ataques
de corsarios y piratas. Según relatos
históricos, allí fueron
organizadas las milicias populares para
defender el poblado de esas agresiones.
Situado entre el Golfo
de Guacanayabo y la Sierra
Maestra, Manzanillo presenta algunos
pantanos hacia la zona costera y más
al interior grandes llanos, mientras al
sur se elevan altas serranías,
con fértiles valles abiertos al
paso del tiempo por los arroyos serranos.
Entre todos los ríos manzanilleros,
el más famoso e importante es el
Yara, que inspiró unas décimas
del poeta Juan Nápoles Fajardo
(El Cucalambé):
"Por la orilla floreciente que baña
el río de Yara,
donde dulce, fresca y clara se desliza
la corriente,
donde brilla el sol ardiente de nuestra
abrasada zona;
y un cielo hermoso corona la selva, el
monte y el prado,
iba un guajiro montado sobre una yegua
trotona".
Pero sobre todo, esa corriente entró
en la historia de Cuba, cuando en su valle
inferior, en la finca La Demajagua, Carlos
Manuel de Céspedes dio el llamado
Grito de Yara, el 10 de octubre de 1868,
dando inicio a la Guerra de los Diez Años.
Céspedes se había radicado
en Manzanillo en 1852, en la casa #41
de la calle Santa Ana y cinco años
después adquirió ese ingenio,
devenido símbolo de la historia
cubana.
A principios del siglo XX nació
allí un amplio movimiento cultural,
del cual surgieron figuras como el poeta
Manuel Navarro Luna, entre otros, al tiempo
que empezó a publicarse la revista
literaria Orto, la cual sirvió
de enlace entre los intelectuales de esa
ciudad con lo mejor de la creación
nacional y extranjera de la época.
Hoy Manzanillo es municipio y ciudad legendaria
de Granma, provincia surgida con la División
Político-Administrativa de
1976. Sigue manteniendo un activo puerto
e importante zona pesquera, donde se enseñorea
la langosta y que tiene en la captura
y procesamiento del camarón un
vital renglón económico.
La fabricación de azúcar,
habanos, calzado, e implementos para la
agricultura, figuran también entre
las ramas que sustentan la economía
manzanillera. Esa ciudad marinera no ha
perdido su singular encanto, con su centro
histórico en el que sobresale el
antiguo edificio del Ayuntamiento (hoy
sede del Gobierno municipal). Exhibe su
hermoso Parque Central, nombrado Carlos
Manuel de Céspedes, otrora conocido
como Plaza de la Constitución.
En el centro de esa apacible área
está el emblema que identifica
a esa villa oriental: una bella glorieta
de estilo morisco, construida en 1924,
a imagen y semejanza de otra existente
en la ciudad española de Granada
y levantada sobre una base de mosaicos
vidriados.
Manzanillo es uno de los pocos lugares
de Cuba donde perdura la tradición
de fabricar el llamado órgano oriental,
instrumento musical que siempre está
presente en los bailes populares. A los
manzanilleros se les caracteriza como
conversadores, hospitalarios y valientes.
Pero sobre todo, se les describe como
soneros y bailadores. Quizás por
eso surgió la tonada que dice:
"En Manzanillo se baila el son en
calzoncillo y en camisón.
Tal vez es por eso también, que
Manzanillo le disputa a Guántanamo
y Santiago de Cuba la paternidad del son,
el baile nacional cubano.