La
urbe más populosa del país
y la Mayor de las
Antillas,
esa es la ciudad de La Habana, capital de
la Isla Grande: Cuba.
Fue la ultima y la más occidental
de las siete villas coloniales fundadas
por el Adelantado Diego Velázquez.
Tuvo su asiento inicial en la costa sur,
pantanosa, al este de Batabanó, donde
se hallaba el cacicazgo indio de Habaguanex,
en la desembocadura del río nombrado
Güines, Mayabeque u Onicajinal. Más
tarde se mudó hacia las márgenes
de la corriente fluvial del Casiguagua,
después llamado de la Chorrera o
Almendares, y finalmente Velázquez
decidió levantarla a orillas del
puerto de Carenas, denominado así
porque allí carenaban o reparaban
los buques que llegaban al muelle.
Surgió entonces en 1519 San Cristóbal
de La Habana, descrita en las crónicas
de la época como una pequeña
villa, que a mitad del siglo XVI aún
no sobrepasaba el centenar de habitantes,
cuyas casas estaban básicamente constituidas
por bohíos de guano.
En cuanto a la forma de escribirse su nombre
hay algunos datos curiosos. Se dice que
posiblemente fue nombrada así por
vez primera en marzo de 1503. Fray Bartolomé
de Las Casas escribió: Hauana; un
relato de 1527 dice San Cristóbal
de la Vana; en 1528 apareció escrita
Sant Cristoval de la Havana; Abana en 1535;
según el historiador Emilio Roig
de Leuchsenring, primero empezó a
generalizarse la forma Havana, hasta que
en 1818 se impuso la definitiva de Habana.
Se piensa que el origen de ese topónimo
proviene de la palabra sabana, nombre arahuaco
para designar las llanuras.
Cuba, por su situación geográfica,
que le ganó el sobrenombre de Llave
del Golfo, era de máximo interés
para las grandes potencias marítimas
de la época. Entre los puertos cubanos,
el habanero, era el punto de concentración
de las flotas españolas antes de
partir a conquistar otras tierras.
También por aquel entonces, el temor
a los ataques piratas había originado
la construcción del llamado triángulo
de fuego: los castillos de la Fuerza, El
Morro y la Punta, guardianes de piedra de
la "Ciudad Antemural de las Indias
y Llave del Nuevo Mundo", titulo que
recibió el 20 de diciembre de 1592,
dada la importancia de la que ya desde 1556
ostentaba el rango de capital de la isla.
En 1760 la villa contaba con más
de 60 mil habitantes, más de la mitad
del total del pais. Un incremento de la
inmigración blanca, la concentración
de centros productivos y la centralización
del poder militar y político español,
generaron un crecimiento hipertrofiado de
su población. La Toma de La Habana
por los ingleses en la segunda mitad del
siglo XVIII, cambió el panorama económico,
político y social de la capital cubana.
Por un lado, propició que durante
11 meses entraran en la rada habanera más
de mil barcos, estableciéndose un
amplio intercambio comercial con las Trece
Colonias norteamericanas.
A la vez, los británicos introdujeron
más de 10 mil esclavos para impulsar
el desarrollo de la industria azucarera.
Pero sobre todo, ese ataque sirvió
para demostrar la ineficacia del sistema
defensivo existente. Una vez recuperada
La Habana por los españoles, estos
edificaron los castillos de La Cabaña
-el mayor de la América colonial-
del Príncipe y el fuerte de San Diego,
al tiempo que reconstruían el Morro
y la Punta prácticamente en ruinas
por los bombardeos. Incluso se pensó
en convertir a la villa en una isla, con
un canal que comunicara las aguas del litoral
con las del interior de la bahía,
pero esa idea no prosperó y la solución
fue otra: rodearla de muros.
Esa muralla comenzó a construirse
en 1774 y quedó terminada en 1897;
contaba con ocho puertas para facilitar
la entrada y salida de las personas y de
mercaderías. Así la capital
cubana se convirtió en la única
urbe amurallada de la isla. Con el paso
del tiempo, la ciudad creció dentro
y fuera de aquella mole de piedra originándose
la Habana Vieja o Intramuros y la Moderna
o Extramuros.
Más allá de la muralla, hacia
el oeste, surgió y se desarrollo
una ciudad con una estructura urbanística
de clara influencia norteamericana, en barrios
residenciales como El Vedado, Miramar, el
Country, Biltmore y otros. También
siguió creciendo hacia zonas populosas
como el Cerro, Santos Suárez, Víbora
y muchos más. Surgieron edificaciones
como la Universidad de La Habana, con sus
regias columnas, capiteles y escalinatas
de estilo neoclásico y el Hospital
Docente Calixto García.
En la zona extramuros fue construido también
en el siglo XVIII el Paseo de Martí,
conocido en realidad por Paseo del Prado,
punto de reunión de la sociedad habanera
de entonces...y de hoy.
De la segunda mitad del siglo XIX data otra
de las obras más importantes del
entorno habanero moderno: el Cementerio
de Colón, considerado uno de los
más notables del mundo, cuyo pórtico
es catalogado el más bello de América
y verdadero museo por la riqueza arquitectónica
y escultórica en su interior. En
la arcada central de la necrópolis
hay una inscripción que dice: Janua
sum Pacis , Soy la puerta de la Paz.
Por los años 30 del siglo XX, cerca
del Parque Central, se erigió el
Capitolio Nacional, a imagen y semejanza
del existente en Washington, Estados Unidos.
Bajo su cúpula, en el llamado Salón
de los Pasos Perdidos, hay una gigantesca
estatua que representa la República
(una de las más grandes existentes
bajo techo) y frente a ella, guardado bajo
una estrella de cristal blindado un diamante
que marca el "Kilómetro 0"
de la Carretera Central que enlazó
la capital con el resto de la isla en los
años 20 de la actual centuria.
La Habana es en el presente sede del Gobierno
y de organizaciones políticas, sociales
y otras, muchas de ellas ubicadas en el
entorno de la Plaza de la Revolución,
presidida por una enorme estatua de José
Martí, el Apóstol de Cuba.
Crecida hacia el oriente por un túnel
bajo la bahía, prolongado en una
autopista, la capital exhibe espléndidas
avenidas, jardines, parques, fábricas.
Símbolo de su modernidad es una calle
larga que nace desde el mar, rodeada de
centros nocturnos, restaurantes, oficinas,
edificios altos, hoteles; es el sitio citadino
de mayor y más constante movimiento
humano, de día y de noche, zona turística
por excelencia: La Rampa, en la barriada
del Vedado.
Con más de dos millones de habitantes
en 1996, la capital de las provincias Ciudad
de La Habana y La Habana, es a la vez una
urbe moderna y colonial. Su casco histórico,
o la Habana Vieja, evoca épocas pasadas
en sus húmedas piedras. Allí
está la Catedral, construida en 1704,
considerada el mejor ejemplo del barroco
cubano, y su plaza, la única cerrada
de América, rodeada de palacios,
museos y hermosos monumentos coloniales.
Están también la Bodeguita
del Medio, restaurante típico que
guarda escritas en sus paredes las firmas
de celebridades mundiales en todas las ramas
del saber, la política, las artes...iglesias,
conventos, calles estrechas y empedradas
se conjugan en ese entorno. El Palacio de
los Capitanes Generales, erigido entre 1779-1791,
frente a la Plaza de Armas, sede del gobierno
colonial y residencia de los gobernadores
(llamados Capitanes Generales) es hoy Museo
de la Ciudad, que con su sobrio estilo barroco,
constituye una de las obras arquitectónicas
más importantes de la capital.
No puede hablarse de esta urbe sin mencionar
su símbolo: La Giraldilla, estatua
en bronce que representa una mujer con una
cruz en su mano izquierda, situada en lo
alto de la torre del Castillo Real de la
Fuerza, que indicaba e indica a los barcos
en el cercano puerto la dirección
del viento.
Todas las noches, a las nueve en punto,
se escucha un cañonazo disparado
desde la fortaleza de La Cabaña,
manteniéndose así una tradición
que antaño significaba la señal
para cerrar las puertas de la muralla habanera.
Hoy esa ceremonia sólo tiene el propósito
de guardar fidelidad a la Historia.
También permite ajustar los relojes
desde cualquier punto de la ciudad, o cerca
de allí, sentado en el longevo muro
del Malecón, frente al mar.
En 1982, la Habana Vieja fue declarada Patrimonio
de la Humanidad por la Organización
de Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO), por ser
la que mejor conserva en América
Latina las características coloniales
y la que posee un mayor número de
construcciones de valor histórico.
Una de esas edificaciones es El Templete,
pequeño monumento de estilo neoclásico,
frente a la Plaza de Armas, levantado en
1828 en el lugar original donde se fundó
oficialmente, el 16 de noviembre de 1519,
San Cristóbal de La Habana, nombrada
así en honor a la festividad del
patrono de la villa.
Desde entonces, y en el presente, en esa
fecha acuden allí cientos de habaneros
que caminan alrededor de una frondosa
ceiba,
arrojan monedas y piden sus deseos a ese
árbol, al cual le atribuyen poderes
mágicos, al pie del cual se ofició
la primera misa y quedó constituido
el primer cabildo, para marcar el nacimiento
de la también llamada Ciudad del
Golfo, 477 años atrás.