Bayamo,
la segunda villa fundada por el Adelantado
Diego
Velázquez, es quizás de
todas las antiguas ciudades de Cuba, la
que acaparó para sí la mayor
riqueza histórica, de ahí
su denominación como Monumento Nacional.
Fue el 5 de noviembre de 1513 que
Velázquez,
primer gobernador colonialista español
de la isla, ordenó la creación
del poblado, en la zona indígena
de Yara, lugar en el que había sido
quemado vivo el
cacique
Hatuey, quien encabezó la rebelión
aborigen contra los conquistadores desde
el primer momento que arribaron a esas tierras.
En 1512, en la segunda etapa de la conquista
de Cuba, tropas al mando de
Pánfilo
de Narváez llegaron a una aldea
india nombrada Bayam, antiguos dominios
del cacique de igual nombre, denominación
dada por los indocubanos al caudaloso río
sobre cuyas márgenes orientales se
encontraban asentados. Los soldados cometieron
abusos con las mujeres, por lo que la respuesta
de los nativos no se hizo esperar.
Según narra en sus crónicas
el padre
Bartolomé
de Las Casas, un número considerable
de los indígenas atacaron por sorpresa
el campamento español, en lo que
se recoge en la historia como la primera
rebelión de los bayameses contra
el invasor hispano.
A partir de entonces, los colonialistas
dieron un tratamiento de "pueblo en
rebeldía" a esa región
cubana, como por ejemplo, la decisión
inicial de levantar la villa en Yara y no
en Bayamo refleja, al decir de algunos autores,
un acto de represalia por la actitud de
los primitivos bayameses, y una advertencia
de que igual suerte correrían los
que se opusieran a su mandato.
Más tarde, la legendaria figura del
cacique Guamá mantendría en
jaque a las fuerzas españolas, desde
un lugar intrincado en la
Sierra
Maestra.
No obstante, los planes para fomentar la
villa en otro sitio fracasaron, ante la
actitud de los aborígenes bayameses
llevados al nuevo poblado para ocuparse
de las labores agrícolas, los cuales
retornaron a sus regiones de origen en gesto
de rebeldía.
Las autoridades españolas decidieron
entonces trasladar la recién fundada
población, en Yara, para el asentamiento
de Bayamo, a mediados de 1514, convirtiéndose
así en villa con el nombre de San
Salvador de Bayamo, dotándola de
cabildo, parroquia y todos los atributos
inherentes al gobierno. Como fecha de fundación
se mantuvo la inicial: 5 de noviembre de
1513.
Limitado al sur con las altas montañas
de la
Sierra
Maestra, al norte con parte del
río
Cauto, el más extenso de Cuba,
la capital de la actual provincia de Granma,
posee en su subsuelo yacimientos de cobre
y manganeso y sus tierras son propicias
para la ganadería y la agricultura.
En el siglo XX comenzaron a tomar fuerza
allí las luchas independentistas,
como expresión de la incipiente formación
de la nacionalidad cubana. Fue la cuna de
Carlos Manuel de Céspedes, iniciador
de la Guerra de los Diez Años, el
10 de octubre de 1868. El día 20
de ese mismo mes las tropas de Céspedes
tomaron la ciudad. La población se
lanzó a las calles y fue entonces
que otro bayamés, Pedro (Perucho)
Figueredo, escribió las estrofas
de lo que después se convertiría
en el Himno Nacional de Cuba. También
fue el pueblo natal de José Antonio
Saco, una de los principales exponentes
de las letras cubanas, entre otras importantes
figuras de la época.
El incendio de Bayamo, en enero de 1869,
asombró a las tropas españolas
cuando intentaron tomar militarmente la
ciudad y a su paso sólo encontraron
las ruinas del pueblo, devorado por las
llamas de un fuego provocado por sus propios
habitantes al quemar sus hogares y pertenencias,
antes de partir hacia los montes.
A pesar de ello, la segunda villa cubana
fundada por Velázquez, logró
renacer, como lo hizo tras los terremotos
de 1551, 1621, 1624 y 1766, y de las devastadoras
inundaciones de 1616 que la destruyeron
totalmente.
Más acá en el tiempo, el 26
de julio de 1953, fue escenario del asalto
al cuartel de Bayamo, una de las principales
acciones insurgentes contra la dictadura
de Fulgencio Batista.
En los albores del siglo XXI, la historia
sigue presente en las calles bayamesas.
Muestra de ello son la presencia de la casa
natal de Céspedes, el antiguo pórtico
del primer cementerio que hubo en la isla
o la ventana colonial donde una joven escuchó
una canción inspirada por ella: La
Bayamesa, famosa pieza de la música
cubana.
El pasado también está vigente
en el ir y venir por las calles bayamesas.
Los pintorescos coches ofrecen el disfrute
de recorrer hermosas avenidas, a la usanza
del siglo XIX, en la denominada Ciudad Monumento
de Cuba.