Situado en el nordeste de Cuba, junto al
Canal Viejo de las Bahamas, frente a las
costas de La Florida y a 750 kilómetros
de la capital, se encuentra un territorio
de 370 km2 de superficie, devenido hoy en
un paraíso turístico: Cayo
Coco.
Integrante de la cadena de islas e islotes
que conforman el
Archipiélago
Sabana-Camagüey, o la cayería
norte, como también se le conoce,
fue antiguo refugio de corsarios y piratas.
En el presente existe allí una amplia
infraestructura para el turismo internacional.
Una maravillosa obra de ingeniería
une a Cayo Coco con la Isla Mayor: Cuba.
Se trata de un pedraplén, nombre
dado por los cubanos a una carretera sobre
el mar, con 17 kilómetros de longitud,
y mediante la cual se llega fácilmente
a un entorno de gran valor ecológico
por la riqueza, equilibrio y alto grado
de preservación de sus ecosistemas,
apenas afectado por la acción del
hombre.
Precisamente, con el objetivo de cuidar
el medio ambiente, se edificó alli
el Instituto de Investigaciones de Ecosistemas
Costeros. En Cayo Coco, la cuarta isla cubana
por su extensión,el 90 por ciento
del territorio está cubierto por
vegetación, de la cual el 77 por
ciento son bosques; posee 145 especies de
plantas superiores, 16 variedades de ellas
endémicas.
Su fauna es extremadamente rica y cuenta
con aves, mamíferos, reptiles y crustáceos,
para un total de 158 especies (97 terrestres
y 6 acuáticas). Entre las aves se
destacan por su belleza el pájaro
coco, que da nombre a la isla, y el
flamenco,
cuya colonia, estimada entre 12 y 15 mil
parejas, es la más importante de
todo el hemisferio occidental.