La Palma Real (Roystonea regia) o Palma
Real de Cuba es el árbol distintivo
del país y aparece en el escudo nacional;
su talla es elevada, florece y fructifica
todo el año.
Sus hojas tienen forma de grandes plumas
y se reconocen unas 12 especies, distribuidas
en el sur de La Florida y las islas de las
Antillas hasta Venezuela. En Cuba hay gran
abundacia de ellas y las de este género
son consideradas las más hermosas
de todas las variedades.
La Real es sólo una entre las 70
especies de palmas indígenas que
embellecen el paisaje cubano. Si a esto
se le suman unas 20 subespecies y si se
tiene en cuenta otras que no se han descrito
todavía, se puede afirmar que la
Mayor de
las
Antillas tiene más de un centenar
de palmas nativas y una cifra superior al
90 por ciento son endémicas del territorio
nacional.
Es una de las plantas más utiles
al hombre. Sus pencas u hojas sirven para
cubrir el tabaco; el tronco proporciona
tablas para casas, canales, corrales, muebles
y otros; entera se utiliza como puentes
sobre arroyos y ríos; de las yaguas
(bases ensanchadas de las hojas) se hacen
los tercios para envasar el tabaco en rama;
los campesinos solían hacer las paredes
de sus casas con ellas; las flores suministran
néctar a las abejas.
El cogollo y el corazón tierno (palmito)
sirven de alimento usándose en sopas
y ensaladas. Los mambises acudieron muchas
veces a ese alimento. Los ramos de palmiche
dan aceite (de la semilla) para cebar cerdos
y tostadas sustituyen al café. La
porción restante que sostiene la
semilla es utilizada en el campo como escoba
para barrer pisos de tierra.