La flora de Cuba se caracteriza no sólo
por la variedad, sino por su endemismo,
es decir, especies exclusivas de esta isla.
En la formación de ese mosaico ecológico
de gran riqueza y diversidad, han influido
factores como la temperatura, humedad, las
lluvias, los vientos, el tipo de suelo y
la insularidad.
El
archipiélago cubano cuenta con
más de ocho mil especies botánicas,
entre ellas, seis mil son plantas superiores,
de las cuales más del 50 por ciento
son endémicas, por lo que este país
es considerado el principal centro de especiación
de las
Antillas.
Los huracanes, las corrientes marinas y
las aves, han sido los principales transportadores
de semillas desde tierras lejanas, que más
tarde poblaron el territorio nacional de
árboles de madera dura, palmas, arbustos
y otras especies.
Los colonizadores trajeron plantas textiles
y oleaginosas; cereales, legumbres, tubérculos,
hortalizas y frutas como el mango, plátano
(banano), cítricos: naranja, limón
y otras variedades. La especie vegetal exótica
más útil introducida en Cuba
es la caña de azúcar, la que
junto a la
palma
real constituyen los elementos florales
más tipicos de la geografía
cubana. Otros especímenes de gran
utilidad a la economía son el tabaco,
oriundo de Cuba, y el café, nativo
de Etiopía, el arroz, de la lejana
Asia, el maíz y el cacao, de la América
continental, viandas, y otros.
Un dato curioso: el árbol más
antiguo de Cuba es la
palma
corcho, considerada un fósil
viviente. Por otro lado, de acuerdo a su
ubicación geográfica, la vegetación
de la isla es clasificada en
bosque
semideciduo,
bosque
pluvisilva o lluvioso,
bosque
nublado y el
bosque
espinoso.
Los especialistas cubanos distinguen, además,
algunos bosques condicionados por las características
edáficas (de los suelos), por ejemplo,
los
pinares, que colonizan suelos pobres
y arenosos; los cuabales (bosques sobre
tierras muy erosionadas, secas, formadas
sobre serpentinas), donde crece una vegetación
con mucho endemismo local; los charrascales,
siempre verdes, con hojas pequeñas,
localizados en las faldas de las elevaciones,
sobre rocas ultrabásicas (principalmente
serpentinas) y menos secos que los anteriores.
También describen los bosques sobre
mogotes,
donde por la poca profundidad de los suelos
y la baja retención de agua, se ha
formado el llamado complejo de vegetación
de mogote, el mayor de ellos de plantas
xerofíticas.
En Cuba, además del estrato arbóreo,
existe un nivel de
vegetación
de arbustos, que crece a la sombra de
los grandes árboles (sotobosques)
o en grandes extensiones de matorrales,
bajo el sol.
Existe, además, la
vegetación
herbácea, de más pequeña
talla que la anterior y que coloniza los
más disímiles espacios disponibles.
Los
manglares
constituyen otro tipo de vegetación,
dependiente de las condiciones del suelo,
en este caso, exceso de agua y sales. En
la isla también se diferencia una
vegetación
acuática, localizada en lagos,
ríos y mares y los
marabusales,
que ocupan grandes áreas con especies
foráneas invasoras de este género
africano, cuando se ha talado la vegetación
original o de cultivo.
Cuba posee relativa riqueza en plantas medicinales,
las que fueron estudiadas por el destacado
botánico Juan Tomás Roig.
La mayor parte de las especies de este tipo
empleadas por la población y la medicina
verde, no son oriundas del país.
En realidad, los estudios sobre las propiedades
terapeúticas de las plantas autoctónas
cubanas, están aún en ciernes
Entre las variedades con propiedades curativas,
pueden citarse como ejemplos de árboles:
la
yamagua,
almácigo,
cuajaní;
arbustos:
corazón
de paloma,
caisimón,
peralejo
y
guásima
y las yerbas:
mastuerzo
y
albahaca
morada.
La mayoría de las flores que se observan
en jardines y áreas verdes cubanos
(rosas, claveles, gladiolos, dalias y otras),
han sido traídas al país desde
diferentes lugares. Entre las especies florales
endémicas figuran el lirio de costa
y algunas clases de
orquídeas,
así como diversos tipos de la llamada
brujita.
La Mariposa, Flor Nacional de Cuba,
es originaria del Asia.