Este
pájaro de mediano tamaño es
también llamado senserenico en la
región
oriental. Es muy común en toda
la isla de Cuba y responde al nombre científico
de Tiaris canora.
El tomeguín del pinar, al igual que
el de la tierra-llamado viudito en la
zona
oriental- es la más común
de las aves endémicas cubanas que
pueden vivir en cautiverio, donde incluso
se reproducen. Se familiarizan con el criador
y muestran alegría al verlo.
Su canto es agradable, aunque corto y de
bajo tono: chibiri-bichii, chibiri-bichii.
En libertad construye nidos globosos, con
entrada lateral, compuestos por raicillas,
lana vegetal, pelos y hojas secas, y lo
forra interiormente con materiales suaves.
Forman parejas inseparables. Los machos
son muy pendencieros y algunas personas
los utilizan como aves de pelea.
Mide unos 11 centímetros o menos
y se le conoce fácilmente por un
collarín de plumas amarillas a cada
lado del pescuezo. Las partes superiores
de su cuerpo son olivadas, las inferiores
de color pardo ceniciento, con el pecho
casi negro. La hembra tiene el collarín
amarillo menos desarrollado.
Según reportes, el tomeguín
cubano ha sido visto en Bahamas, probablemente
introducido de forma casual, pues no es
un ave migratoria.