La
fermina, o Ferminia cerverai, también
se encuentra entre las especies de aves
endémicas de Cuba.
Pocas veces vuela, pues prefiere caminar
entre las yerbas. Cuando está posada
deja oir su canto, melodioso y fuerte en
comparación con su pequeño
tamáño, 16 centimetros.
Sus plumas son de color carmelita grisoso,
con manchitas en la cabeza, sus ojos son
carmelita y su pico oscuro. Se alimenta
de insectos y pequeños reptiles.
Habita sólo en la
Ciénaga
de Zapata, en la zona de Santo Tomás,
en un área muy reducida.
Está protegida por presentar un endemismo
restringido y una escasa población.
También es conocida como "aparecida
de la ciénaga".