Gran
importancia ecológica para Cuba la
tiene la familia de los murciélagos,
tanto los insectívoros que sirven
de control biológico a la proliferación
de insectos, como los frugívoros
que diseminan las diferentes especies vegetales.
Estos microquirópteros habitan fundamentalmente
en las numerosas cavernas o entre el follaje
de los árboles y han aprendido a
formar colonias en las construcciones (túneles,
campanarios, casas abandonadas).
Ocasionalmente este animal puede trasmitir
enfermedades al hombre, entre ellas: la
histoplasmosis, que se adquiere en algunas
cuevas contaminadas con este hongo, y la
rabia, la cual puede afectar a ejemplares
migratorios.
Cabe destacar el murciélago mariposa
(Natalus lepidus), considerado el más
pequeño del mundo, incluído
entre las 27 especies que habitan en el
territorio nacional. Perteneciente a la
familia de los quirópteros, este
mamífero es extremadamente pequeño
(la hembra es mayor que el macho) y pesa
de dos a tres gramos. Sus alas extendidas
miden entre 18,6 y 21,3 centímetros.
Su origen es antillano.
Posee un hocico ancho y corto sin hojuela
nasal Sus extremidades inferiores son algo
grandes, la cola es muy larga (2,5-3 centimetros)
y su cráneo es alargado, pequeño
y delicado. Tiene 38 dientes. Permanece
en reposo durante el día y la noche
y sale en la tarde hasta que se pone el
sol. Vive en recintos cavernarios abrigados,
calurosos y húmedos.
Se alimenta de insectos que caza al vuelo.
Se le localiza en Consolación del
Sur,
La
Habana,
Santa
Cruz del Norte,
San
José de Las Lajas,
Cárdenas,
Matanzas,
Cienfuegos,
Trinidad,
Gibara,
Niquero y en la
Isla
de la Juventud. De las 27 especies conocidas
en Cuba, por lo menos ochos son endémicas
y otras de las
Antillas
en general.