El
archipiélago
cubano está bien equipado de
la fauna anfibia, la cual cuenta actualmente
con 45 especies, de ellas aproximadamente
tres o cuatro no son endémicas. Se
distinguen más de una docena de especies
de ranas y sapos, las cuales sobresalen
por la gran diferencia entre sus tamaños.
Por ejemplo, la rana Toro (Rana catesbeiana)
tiene gran talla, pues llega a medir hasta
19 centímetros de largo. Los dedos
de sus patas son palmeados, debido a sus
hábitos acuáticos. Posee un
dorso oscuro con tinte oliváceo y
partes inferiores blancas. Las ancas de
este anfibio constituyen un alimento muy
apreciado, por lo que se cría con
estos fines, así como para la utilización
de su piel en la industria del calzado y
de otros artículos.
Su canto es muy fuerte y se diferencia del
resto de las ranas y sapos. No es oriunda
de Cuba. A veces se le conoce como sapo
toro, aunque no lo es.
En el otro extremo, por su tamaño,
se encuentra la llamada ranita de Cuba (Sminthillus
limbatus) la más pequeña del
mundo, con no más de 12 milímetros
de largo. Deposita sus huevos entre las
hoquedades de los árboles, debajo
de las piedras y entre la hojarasca del
suelo. Los recién nacidos no presentan
estado larvario, sino que nacen en su forma
adulta.
Otro anfibio cubano es la (Osteopilus septentrionalis)
o rana común, conocida como ranita
platanera por abundar entre los bananos.
Tiene los dedos libres sin discos digitales.
Generalmente es de color verde avellana
lustroso, con dos líneas laterales
amarillas en los costados, aunque también
puede ser verde cenizo y marmóreo.
Los aborígenes cubanos la llamaban
Toa,
nombre del río más caudaloso
de Cuba.
El Gran Sapo de muescas de occidente (Peltaphryne
peltacephalus peltacephalus) es un anfibio
endémico de esa región del
país. Se le ha localizado en los
alrededores de la
Sierra
de los Órganos,
Pinar
del Río, y en serranías
de
Matanzas.
Es un sapo grande, cabezón y de dorso
color pardo oliváceo, con una serie
de arabescos y arrugas amarillo olivo. En
la oscuridad sus ojos son rojizos. Resulta
de gran utilidad a la agricultura, por la
cantidad de insectos dañinos que
devora.