El
almiquí es un mamífero insectívoro
de hábitos nocturnos, endémico
de Cuba. Es un pequeño animal conocido
por el nombre científico de Solenodon
cubanus. Mide alrededor de 50 centímetros
desde el extremo del hocico hasta la punta
de la cola.
Está dotado de largas y afiladas
garras, tan prolongadas como los propios
dedos. Presenta un hocico parecido a una
trompa, que le sirve para hurgar entre las
piedras y la hojarasca en busca de insectos
y pequeños crustáceos, sus
alimentos principales.
Es uno de los mamíferos terrestres
endémicos de Cuba, con una distribución
muy limitada en los bosques casi vírgenes
y las cuencas altas de los ríos de
las provincias de
Holguín,
Guantánamo
y
Santiago
de Cuba, donde suele cavar madrigueras
horizontales.
En ocasiones los campesinos lo nombran como
tejón, taguache, jaimiquí
y
jutía
de cueva. Es una especie que data de unos
seis millones de años y actualmente
se le considera en peligro de extinción
por la destrucción de su habitat,
los bosques húmedos montañosos.